El jueves 18 de abril recién pasado, apenas dos semanas antes del viaje del presidente estadounidense Barack Obama a México y Centroamérica, el secretario de Estado norteamericano John Kerry dijo que la América Latina es “el patio trasero de Estados Unidos”.
Al parecer, para el secretario de Estado Kerry esa expresión no tiene la connotación peyorativa que se le da en América Latina. Más bien el alto funcionario norteamericano pretendía subrayar la importancia que esta región tiene para Estados Unidos. Precisamente Kerry empleó esa locución en el discurso que pronunció ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, para explicar la significación del viaje del presidente Obama a México y Centroamérica, y de la gira que él mismo realizará a Colombia y Brasil.
Sin embargo, como líder político y jefe de la diplomacia estadounidense que es, Kerry tenía que saber cuál es el sentido que tiene en los países latinoamericanos la expresión “patio trasero de Estados Unidos”, y no la debió usar. Pero el error se cometió y entonces la secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para América Latina, Roberta Jacobson, durante una entrevista de prensa en el marco del VIII Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó la semana siguiente en Lima, Perú, explicó que para Estados Unidos Latinoamérica es un vecino con el cual está estrechamente vinculado. Y agregó la señora Jacobson que el gobierno de Barack Obama “le toma mucha atención a América Latina y considera a esta región como una zona estratégica para la competitividad de Estados Unidos”.
En realidad, aunque la desafortunada expresión de John Kerry sobre América Latina provocó un alboroto en los círculos latinoamericanos antiestadounidenses, lo cierto es que el enfoque de la visita de Obama a México y Costa Rica ha sido precisamente el de una negociación entre socios económicos y comerciales; lo cual será remachado con el diálogo que el gobernante estadounidense tendrá hoy con líderes empresariales de los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
En la agenda de esta gira de Obama no se incluyó temas políticos, como la gobernabilidad democrática y la situación de los derechos humanos en la región. Lo cual debe haber sido satisfactorio para Daniel Ortega, quien ha socavado la institucionalidad democrática de Nicaragua y gobierna de manera ilegítima, después de haber atropellado la Constitución Política de la República y de hacer un fraude electoral para imponer su reelección .
Pero en todo caso es importante que el presidente de Estados Unidos haya venido a la región, no en plan de benefactor sino como un socio económico y comercial. El fortalecimiento de las relaciones económicas y del intercambio comercial con Estados Unidos, es un camino directo hacia el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y la prosperidad. El capitalismo es incompatible con el socialismo autoritario. En este sentido se puede decir que el desarrollo del capitalismo y del libre comercio es, al fin y al cabo, una trampa estratégica para el proyecto de Daniel Ortega —si es que lo tiene en realidad—, de llevar a Nicaragua hacia un socialismo estatista y mísero, regido por un Estado totalitario.
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