Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamado en el año 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”.
En Nicaragua, la libertad de prensa está protegida, en teoría, por la Constitución Política de la República que garantiza en sus artículos 66, 67 y 68 el derecho de los nicaragüenses a buscar, difundir y recibir informaciones e ideas por diversos medios y sin censura de ninguna clase. Y también está protegida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 19, y por la Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo 13, que dicho sea de paso son parte de la ley fundamental de Nicaragua según lo establece el artículo 46 de la misma Constitución.
Las garantías constitucionales y de derechos humanos de la libertad de prensa fueron respetadas básicamente, aunque con altibajos, por los gobiernos democráticos que se turnaron en el poder desde abril de 1990 hasta enero de 2007. Pero desde entonces son irrespetadas por el régimen de Daniel Ortega, quien ha vuelto a practicar la censura de prensa con modalidades distintas a la de los años ochenta, cuando ejerció su primera dictadura. Ahora el Gobierno no obliga a los periódicos a enviar los materiales informativos y de opinión al censor de turno, civil o militar, para que tache lo que no debe ser publicado. Y tampoco censura abiertamente los medios electrónicos de comunicación. Sin embargo, aunque ya no utilice aquellos toscos procedimientos policíacos, de otras maneras el régimen orteguista practica la censura de prensa.
Por ejemplo, el Gobierno impone la censura al impedir que los medios de prensa independientes cubran los eventos gubernamentales. De esa manera no solo restringe la libertad de informar de los periodistas y los medios sino que también viola el derecho de los ciudadanos a ser informados de manera independiente y a no ser rehenes de la información oficialista.
El Gobierno también practica la censura al no respetar la Ley de Acceso a la Información Pública y mantener desactualizadas las páginas web de las instituciones gubernamentales, que en vez de contener información de interés público están llenas de propaganda política.
Se practica la censura al negar o reducir al mínimo las pautas publicitarias del Gobierno a los medios independientes, con el fin de chantajearlos, debilitarlos e incluso quebrarlos. La presión y el ahogo económico de los medios por parte del Gobierno, viola la libertad de información y es una modalidad de la censura de prensa, porque, como muy claramente lo ha establecido la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), hay “una clara relación entre la fortaleza económica de un medio y la libre expresión de las ideas”.
Esas son solo algunas de las diversas modalidades de censura que practica el régimen orteguista contra los medios de prensa independientes y en perjuicio de los ciudadanos. Y esta es la situación en que se encuentra el derecho a la libre información en Nicaragua, hoy que se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa y se conmemora el vigésimo aniversario de su proclamación.
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