El Día de la Tierra y el Día del Idioma Español son dos acontecimientos internacionales de primera significación que se celebran casi al mismo tiempo. El Día de la Tierra es el 22 de abril, fue instituido en esa fecha en memoria de que el 22 de abril de 1970 unas 20 millones de personas se manifestaron en Estados Unidos en defensa del medioambiente, por iniciativa y liderazgo de un ambientalista y senador estadounidense llamado Gaylord Nelson.
La repetición sucesiva, en esa misma fecha, de las manifestaciones ambientalistas que tuvieron cada vez más apoyo social condujeron a la creación en Estados Unidos de la Agencia para la Protección del Medioambiente y a que se legislara para proteger el deteriorado y siempre amenazado entorno natural. La defensa del medioambiente se convirtió en un gran movimiento internacional y en 2009 la Asamblea General de la ONU instituyó el 22 de abril como Día Mundial de la Madre Tierra, con el propósito de “promover la armonía con la naturaleza ( ) y para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras”.
En lo que se refiere al Día del Idioma Español, este se celebra el 23 de abril en todo el mundo de habla hispana y en aquellos países donde se estudia y practica esta hermosa lengua, que es hablada por unas 500 millones de personas en todo el mundo. Se escogió esta fecha para celebrar el Día del Idioma Español, que a la vez es el Día del Libro y últimamente también de los Derechos de Autor, en homenaje a don Miguel de Cervantes Saavedra, quien falleció el 22 de abril de 1616 y fue sepultado al día siguiente.
Las dos celebraciones son proteccionistas, una de la Tierra y la otra del idioma y por lo tanto de la educación y la cultura. Pero además ambas se encuentran tan vinculadas que bien podrían ser fundidas en una sola conmemoración.
En efecto, se dice con razón que la falta de consideración a la Tierra se debe ante todo a la ignorancia, a la falta de información y conocimiento acerca del grave y muchas veces irreversible daño que se le causa al medioambiente, con las prácticas agresivas contra la naturaleza. Acciones contra la vida natural, como arrojar la basura en cualquier sitio y talar irracionalmente los bosques, son motivadas principalmente por la pobreza y la ignorancia de alguna gente. Pero muchas otras agresiones contra la Tierra son causadas por la codicia y la irresponsabilidad de personas que, por su posición social y su vinculación política, saben perfectamente el mal que causan, pero no lo dejan de hacer.
Ahora bien, si la celebración del Día del Idioma y del Libro es para promover la protección de ese formidable medio natural y fundamental de comunicación humana que es el lenguaje; si es para fortalecerlo y aprovecharlo mejor como instrumento para la educación, la culturización y el crecimiento individual y social de la persona humana, entonces es lógico que sea también un medio eficaz para defender la casa común de toda la humanidad que es la Tierra.
Las personas que dominan mejor el idioma, que hablan y escriben bien, necesariamente tienen más educación y cultura que las demás. Y muy bien se sabe que entre más educada y culta es la gente, mayor es la conciencia que tiene de la importancia de proteger el medioambiente y cuidar a la Madre Tierra, no solo en la celebración de su jornada internacional sino todos los días y siempre.
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