Saúl Martínez
Campuzano es una región apetecida desde la época de nuestros aborígenes, destaca entre sus linderos el antiguo asentamiento de Palominos, hoy San José del Obraje. La flora, la fauna y el manglar han sufrido destrucción intensa.
Fuera de este entorno protegido, el resto del afluente sufre de contaminación. En la zona de La Majada recién devastada se pueden encontrar botellas plásticas sobre la corriente.
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Centenarios e inmensos árboles de guanacaste blanco, negro, genízaro y palma yacen en el suelo en La Majada, un sitio cercano a la isla Campuzano, perteneciente al Delta del Estero Real, en la zona oeste de la comarca Rancherías y parte del Complejo Volcánico Chonco-San Cristóbal.
El corte fue a tan solo diez metros del río Campuzano, en Chinandega, zona de belleza exuberante.
Una comisión conformada por la Procuraduría Regional del Medio Ambiente, un representante del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) y el Instituto Nacional Forestal (Inafor) efectuó un recorrido la tarde del martes.
Estos constataron que en unas 12 hectáreas fue talada una gran cantidad de árboles de diferentes especies.
Presentación Rodríguez, delegado departamental del Marena, dijo que se elaboró un informe técnico. “Ya está en desarrollo el proceso administrativo”, señaló de manera breve vía telefónica desde León, donde participaba en un foro ambiental.
MÁS DESTRUCCIÓN
Los representantes de instituciones ambientales prometieron revisar en fincas aledañas a la isla Campuzano, pues hay denuncias de que algunos productores arrasan con el bosque para utilizar el área como potreros o zonas de cultivo.
“Nosotros somos pobres que cortamos este curumo (mangle) y nos tienen en la mira, pero a ellos que cortan grandes árboles no les dicen nada”, dijo un comunitario.
Pedro Galeano, propietario de la finca María Bonita, es uno de los vecinos del sector y dijo estar en contra del despale.
Galeano protege la arboleda de su finca María Bonita, la que reforesta con teca y pochote.
“Esta entrada de Campuzano será reforestada pronto”, dijo el comunitario cuando caminaba por la trocha frente al imponente volcán San Cristóbal.
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