Editorial: Maduro y la ayuda de Venezuela
En Nicaragua no solo los orteguistas y otros izquierdistas desean el triunfo de Nicolás Maduro en la elección presidencial de Venezuela, sino también demócratas que creen que de esa manera el flujo de ayuda venezolana a Nicaragua seguirá con igual intensidad.
Esta premisa es falsa. Nicolás Maduro no podrá seguir ayudando a Nicaragua con la misma “benevolencia” con que lo hizo Hugo Chávez debido al grave deterioro económico de Venezuela. Este rico pero saqueado y empobrecido país atraviesa una catastrófica situación económica y social, caracterizada por la inflación más alta de Latinoamérica, decrecimiento constante e irreversible en su producción, aumento en su deuda interna y externa, escasez de productos básicos y aumento exponencial en su inseguridad ciudadana, siendo Caracas la ciudad capital más insegura del mundo.
Nicolás Maduro se verá obligado por la fuerza de la realidad a reducir los flujos de “cooperación” para los países del Alba, a excepción de Cuba y de los hermanos Castro por razones más que obvias
Es un error ansiar que Maduro gane la elección de mañana bajo el pretexto de que beneficiará a Nicaragua. De lo que se beneficiaría el pueblo nicaragüense es de unas elecciones que traigan paz social y democracia a los venezolanos, objetivos por los cuales la mayoría de los nicaragüenses votó a inicios de los noventa llevando a la presidencia a doña Violeta Barrios de Chamorro. Los demócratas nicaragüenses debemos desear para el pueblo venezolano lo mismo que aspiramos nosotros: elecciones no fraudulentas y transparentes, vigencia de la libertad de expresión, respeto a la propiedad privada, justicia independiente, Estado de Derecho, existencia de una sociedad civil vibrante y lucha efectiva contra la corrupción. Lo contrario sería traicionar al pueblo venezolano a cambio de una cada vez más volátil e insegura ayuda económica, que en su mayor parte sirve para enriquecer cada vez más a la familia gobernante y sus allegados.
En vez de esperar dádivas extranjeras hay que trabajar para seguir cosechando los resultados exitosos del Tratado de Libre Comercio DR-Cafta y los que puede proporcionar el Acuerdo de Asociación (ADA), con la Unión Europea. La ayuda mediante concesiones “especiales” en la compra de combustibles y petróleo, no se ha traducido en menores precios de la gasolina para los nicaragüenses, y los proyectos “sociales” impulsados con los recursos de los venezolanos son ejecutados con sesgos partidarios para cimentar las bases de la dictadura orteguista.
Haciendo un balance costo-beneficio de la “ayuda” del Alba a Nicaragua, han sido mayores los costos que los beneficios pues a cambio de migajas materiales se ha sacrificado la libertad de los nicaragüenses de decidir su futuro a través de la elección libre de sus gobernantes. El Alba es un jugoso negocio transnacional gubernamental, que mantiene en la pobreza a los pueblos y ha enriquecido a las camarillas gobernantes de los países albistas.
Pero de todas maneras el triunfo de Maduro será al fin una derrota, porque únicamente servirá para prolongar la agonía de un régimen obsoleto que no solo ha madurado, sino que ya está en franco proceso de putrefacción.
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