CARACAS/AFP
Sin el carisma que protegió a Hugo Chávez de las fallas de su gestión, el presidente encargado, Nicolás Maduro, debió encarar el problema de inseguridad y, desde el 11 de marzo cuando inscribió su candidatura presidencial, plantea “liberar” a Venezuela de la “violencia, criminalidad y los delitos” que considera herencias del capitalismo —como hacía Chávez— y convertirse en el “presidente de la seguridad y la paz”.
El rechazo procede de “manera generalizada” del tejido empresarial, los medios de comunicación y las presidencias de Chile, Colombia, Guatemala, Haití, Panamá y Paraguay. México, Costa Rica y Perú se muestran “neutrales”.
El estudio también concluye que la ciudadanía latinoamericana, “en términos globales”, “no apoya la continuidad” del chavismo.
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El politólogo Ángel Álvarez consideró que Maduro “está obligado” a afrontar la inseguridad porque no tiene el “enorme carisma” que a Chávez “le permitió mantener una alta popularidad durante todo su mandato”, pese a que un 80 por ciento de los venezolanos considera la violencia el principal problema del país.
En los últimos días, Maduro, que se enfrentará a Henrique Capriles, planteó entrar en las barriadas para invitar a los jóvenes a desarmarse y creó un “Movimiento por la paz y la vida”. Durante la creación del movimiento, el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, anunció que una postergada ley de desarme entrará en vigor próximamente para reforzar el monopolio del Estado en la venta de armas y establecer sanciones contra funcionarios involucrados en el tráfico de armas, entre otras medidas.
El analista Nicmer Evans consideró que Maduro hace hincapié en este flagelo “asumiendo el compromiso de resolver un problema como no lo pudo hacer en vida el presidente Chávez”, aunque manteniendo la misma línea que este.
“Nadie le cree a Nicolás que él va resolver el problema de la inseguridad”, criticó Capriles, en uno de sus mítines. El gobernador de Miranda, donde se registró el mayor número de homicidios en 2012, criticó que el gobierno afirme “que la violencia está en un solo estado del país”.
Evans recordó que las críticas por la “inseguridad han sido la bandera fundamental de la oposición durante 14 años para decirle a la gente que no vote por Chávez y nunca lo logró”. Sin embargo, Álvarez dudó de los “réditos electorales” de la estrategia de Maduro “porque de alguna manera está reconociendo un fracaso de 14 años de gobierno” de Chávez.
El sociólogo y director del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), Roberto Briceño, advirtió que los venezolanos aspiran a “medidas de seguridad más eficientes, más reales y más mano dura” ante la alta impunidad, y explicó que la violencia se ha generalizado porque con niveles de impunidad superiores al 90 por ciento, según datos de su Observatorio, se empuja a los venezolanos a “hacer justicia por mano propia”.
Maduro pidió ayer al chavismo salir a la calle a defender la memoria y el proyecto de Chávez, al denunciar una campaña nacional e internacional para “asesinar moralmente” a su mentor y a enfrentar planes para afectar el sabotaje al sistema eléctrico y distribución de alimentos.
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