El objetivo más importante de la enseñanza de la danza folclórica en las escuelas es ofrecer sobre todo la posibilidad de recreo personal, donde el niño puede alcanzar una gran confianza en sí mismo que lo ayude a adaptarse a las numerosas demandas de la sociedad.
Enseñar a los niños nuestras danzas es una gran responsabilidad, ya que estamos formando un semillero para que conserve y transmita con responsabilidad nuestras más puras expresiones.
Los padres de familia han desechado la danza folclórica como parte integral de la educación de sus hijos varones.
Debido a esa actitud, pronto nos quedaremos sin hombres para personificar nuestras danzas.
En la danza folclórica nicaragüense, en especial la de marimba, la participación del varón es muy importante, se destaca por sus movimientos fuertes, zapateados, lenguaje gestual con movimientos de brazos y torso; es el que imprime fuerza a la danza, el que con su galanteo a la mujer va marcando el ritmo de la danza.
Los varones son elementos importantísimos en los bailes de El Güegüense, Toro Huaco y muchos otros, ya que son ellos los únicos protagonistas en estas danzas.
En el hogar, a los varones desde muy chiquitos se les inculca el machismo, y se les recalca que la danza en general es solo para las mujeres.
Los padres de familia sin darse cuenta le están induciendo a rechazar y menospreciar su cultura, negándoles a sus hijos la oportunidad de cultivar actitudes positivas con respecto a sus raíces, incrementar el conocimiento de su cultura, y desarrollar habilidades y destrezas que le ayuden a vencer todo tipo de obstáculo en la vida.
Si bien, es cierto, como ya lo hemos señalado, en nuestras representaciones se ha venido perdiendo ese rico lenguaje corporal del varón y sus manos y gestos se han venido estilizando demasiado y se ha baletizado.
Los padres deberían conceder a sus hijos la oportunidad de practicar algún tipo de danza como parte de su formación integral.
La danza incrementa aptitudes físicas como técnicas, cultiva percepciones y sentimientos estéticos, desarrolla la creatividad, el sentido del ritmo, la coordinación, captación e imaginación; ayuda a la buena postura y al físico, la autodisciplina y la responsabilidad.
En los adultos, la danza es una terapia, ya que además de activar la circulación, es una excelente forma de hacer ejercicio favoreciendo la pérdida de peso, contribuye además a conciliar el sueño con mayor facilidad.
Desarrolla la coordinación, concentración y el ritmo. Incrementa el ánimo, la autoestima y seguridad, relaja la mente y renueva energías.
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