Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer, en una alarmante situación de recrudecimiento de la violencia contra las mujeres, en Nicaragua y muchas partes del mundo. Debería ser lo contrario, ya que son muchas las leyes para la protección de las mujeres que se han dictado, así como las campañas para erradicar la misoginia y el machismo criminal, pero es evidente que no han sido eficaces hasta ahora.
Cuando en agosto de 1910, atendiendo la propuesta de la dirigente comunista alemana Clara Zetkin la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague, Dinamarca, proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, no se habló entonces de violencia contra las mujeres. El objetivo que se planteó con la institución del Día Internacional de la Mujer, fue impulsar la lucha por la igualdad de las mujeres con respecto a los hombres, en las condiciones laborales y salariales, y el ejercicio femenino de los derechos políticos fundamentales. Sin duda que en aquella época las mujeres sufrían la violencia machista, tal vez más que ahora, sin embargo las promotoras del Día Internacional de la Mujer eran militantes comunistas y para ellas lo primordial era poner fin a lo que Lenin llamaba el doble yugo de la desigualdad salarial y la esclavitud de las labores domésticas.
Pero ahora lo que está en el centro de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer es la lucha contra la violencia de género, la cual en los últimos tiempos ha aumentado en vez de disminuir. En Nicaragua, el año pasado se aprobó y entró en vigencia la nueva Ley Integral Contra la Violencia Hacia la Mujer, la cual contiene las tipificaciones y penalizaciones más avanzadas en lo que se refiere a delitos que se cometen contra las mujeres, pero desde entonces ha sido mayor la cantidad y frecuencia de femicidios y otros crímenes de género.
En las Naciones Unidas se ha mencionado que más de 603 millones de mujeres viven actualmente en países donde la violencia doméstica no es delito. A lo cual debemos agregar que en no pocos de esos países, como Irán, por ejemplo, la ley y la costumbre autorizan y hasta obligan a los hombres y al Estado a castigar a las mujeres por diversos motivos.
Pero lo cierto es que tener leyes que penalizan las agresiones contra las mujeres no es suficiente. Las leyes son importantes, pero de poco o nada sirven si no se aplican. De acuerdo con informaciones de la misma ONU, más de 125 países tienen legislaciones específicas contra la violencia hacia la mujer, algunas de ellas muy severas como es la de Nicaragua. No obstante, la violencia contra las mujeres persiste y aumenta, lo cual demuestra que además de leyes hacen falta autoridades públicas que tengan la firme voluntad de aplicarlas. Hace falta sobre todo una educación integral, humanista, liberadora, formadora de ciudadanos libres y dignos, conscientes y responsables, pero lo que se hace es promover campañas políticas encaminadas a someter al individuo y la sociedad, a imponer nuevas formas de totalitarismo que igual que las viejas rebajan la condición humana, tanto de los hombres como de las mujeres.
Por eso, al conmemorar el Día Internacional de la Mujer hay que tener presente que la lucha por el respeto a la integridad y dignidad de las mujeres, es parte de la lucha general por la libertad y la democracia para toda la sociedad.
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