Lucía Navas
La Cepal indica que Brasil es el único país de la región donde las municipalidades aportan cerca del 28 por ciento de la recaudación total, siguiéndole Colombia y Argentina, donde el aporte es del 15 por ciento.
En el resto de los países los gobiernos “no han avanzado de manera significativa en este sentido y la recaudación tributaria subnacional representa entre el 1.5 por ciento y el 6.2 por ciento de los ingresos tributarios totales de cada país”, refiere la Cepal.
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- La Cepal expone que es “fundamental favorecer la igualdad” de los sistemas fiscales en la región, lo que implica no temer “a afectar intereses, en especial de ciertos grupos de élite”. Propone realizar acuerdos de la política fiscal bajo tres orientaciones:
2. Impulsar la equidad horizontal, que implica fortalecer la administración tributaria y eliminar privilegios fiscales, incluidos subsidios, y terminar con la serie de regímenes especiales porque dañan el desarrollo de los países.
3. Favorecer la equidad vertical. La Cepal indica que en países tan desiguales como los de América Latina, no puede confiarse únicamente en el gasto público para reducir la desigualdad, sino que es preciso asegurar una contribución de los impuestos para hacerlo, y que para ello es fundamental fortalecer el IR como un estabilizador automático de los ciclos económicos.
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En la última década la carga tributaria total como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua se incrementó cinco puntos porcentuales, refleja un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Los cambios en materia de tributos que pagan los contribuyentes nicaragüenses han ido en la misma tendencia que en el resto de Latinoamérica de 2000 al 2011. Todos los tributos, incluido el aporte a la Seguridad Social, representan en relación con el PIB el 21.8 por ciento, refleja la Cepal en su estudio Panorama fiscal de América Latina y el Caribe: Reformas tributarias y renovación del pacto fiscal.
Pero contrario a lo que el sector empresarial ha sostenido, el país no tiene la carga tributaria más pesada de Centroamérica. Son Costa Rica y Panamá donde el aporte de los tributos recae con más fuerza en los hombros de los contribuyentes al ser del 24.1 y 24.3 por ciento, respectivamente.
La Cepal demuestra en el indicador que Nicaragua está dentro del promedio de América Latina, que es del 23.6 por ciento.
Cuando la relación se hace solo sobre los ingresos tributarios —excluyendo el aporte a la seguridad social—, a nivel de Centroamérica pasa Nicaragua a ocupar el primer lugar donde ya con relación al PIB la carga fiscal es del 15.2 por ciento, pero no es tan distante de las realidades del resto de naciones. Por ejemplo en Honduras es casi similar (15 por ciento).
La tasa en Nicaragua se ubica incluso en el nivel promedio de América Latina, que es del 15.7 por ciento.
El estudio revela que el nivel de recaudación tributario en relación con el PIB “ha mostrado una tendencia creciente, tanto en el promedio regional como en la gran mayoría de América Latina”. Incluidos los aportes a la seguridad social, el peso tributario se incrementó del 19.6 al 23.6 por ciento del PIB del 2000 al 2011 en la región latinoamericana.
Nicaragua se ubica en el grupo “medio” de países donde el indicador aumentó entre 4 y 5.5 puntos porcentuales del PIB en dicho período, similar al de sus pares centroamericanos, con excepción de Guatemala donde más bien cayó del 14.1 al 13.6 por ciento y es una de las cargas tributarias más bajas entre los países.
NICARAGUA MODIFICÓ MÁS RÁPIDO
Esa realidad fiscal está afectando las finanzas de Guatemala, donde esta semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) le pidió al Gobierno elevar su nivel de recaudación para superar los déficits presupuestarios.
Esa nación hace un año aprobó una reforma fiscal y pese a que se espera que provoque una recaudación los próximos cuatro años por 585 millones de dólares, son insuficientes para subsanar el déficit presupuestario.
A El Salvador y Costa Rica el FMI les dio la misma recomendación de impulsar nuevas reformas en el ámbito fiscal para apalancar mejor sus finanzas, ya que las demandas de gasto social y de ordenanza pública se los exige.
A esta presión parece lejana en este momento Nicaragua, ya que la misma Cepal en su estudio muestra que las modificaciones hechas en las dos últimas reformas tributarias (2009 y 2012) le permitieron avanzar un poco más rápido en garantizarle recursos al Estado con más estabilidad.
Un cambio sustancial que se destaca de la reforma de 2009 es la introducción del pago mínimo del Impuesto sobre la Renta (IR), una tendencia en el resto de América Latina.
NUEVA LECTURA
Julio Francisco Báez, experto fiscal, sostiene que este estudio “desploma” el argumento del sector privado para “oponerse o negociar a conveniencia” los procesos de reforma tributaria.
Explica que se percibía que el país tenía una de las cargas más pesadas de América Latina, pero era con base en un PIB subestimado. Al ajustarse el PIB en 2012, “entonces la carga es más objetiva”, dice Báez.
Pero la eficiencia del sistema, dice, no es determinada por el hecho que si la carga tributaria es “pesada” o baja; Guatemala lo demuestra, ya que pese a tener una de las más bajas de la región “tiene grandes deficiencias estructurales que no le permite ampliar su recaudación”.
“¿Quién carga el peso? es lo que importa”, dice Báez, quien sostiene que la Ley de Concertación Tributaria recargó la iniquidad del sistema porque “otorgó más bondades en el sector empresarial que en lo laboral”.
Es el caso del Impuesto al Valor Agregado (IVA) porque la Cepal dice que se ha consolidado como tributo esencial de la recaudación de la mayoría de los países, pero “de forma desigual”.
El fortalecimiento responde “especialmente a su extensión a los servicios intermedios y finales, y a un progresivo aumento de la tasa general del impuesto en casi todos los países de la región desde la década de 1980”.
En América Latina, entre el 2000 y 2011, se fortaleció más el IVA y la recaudación de los impuestos generales sobre bienes y servicios se incrementó como proporción del PIB, pasando del 5.1 al 6.7 por ciento.
Pero Nicaragua está junto con Colombia, Costa Rica, Ecuador y Venezuela, es donde hay mayor cantidad de operaciones exentas de IVA que terminan relajando su peso, según la Cepal.
La alícuota o tasa del IVA en el país del 15 por ciento se mantiene invariable desde 2000 y está dentro de la tasa promedio de América Latina.
Báez plantea que la Cepal demuestra que la iniquidad se acentúa porque la tasa efectiva del IVA es el siete por ciento, ya que es un impuesto “perforado por las exoneraciones y exenciones”. “Los sectores más dinámicos de la economía están aportando menos IR e IVA en contraparte a lo que pagan los consumidores y los asalariados”, dice.
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