Gloria Picón Duarte
Si en Managua, la municipalidad que más recursos tiene, es difícil realizar las sesiones municipales con la triplicación de concejales, en los municipios más alejados del país la situación es más precaria y los alcaldes y concejales tienen que hacer uso de su ingenio para poder acomodarse.
Guillermo Dávila, alcalde de Mulukukú, cuenta que en su municipio el número de concejales pasó de 8 a 23, por lo cual las dos sesiones que han realizado las han tenido que hacer en la bodega de la Alcaldía, lo cual además de incómodo les ha causado pérdidas, porque durante las sesiones se perdieron unos repuestos de vehículos de la bodega.
Dávila señala que no hay presupuesto para la construcción de un local adecuado por lo que ahora están analizando dónde podrán hacer las próximas sesiones. Agregó que la administración anterior le heredó una deuda de casi cinco millones de córdobas.
La situación es muy similar en La Cruz de Río Grande. El alcalde Oscar Flores Martínez señala que los gobiernos anteriores sesionaban en una oficina a puerta cerrada, donde no alcanzan más de 10 personas y ahora que los concejales son 23 la situación empeora. Además afirma que una de las promesas que va a cumplir es que las sesiones de concejo serán públicas para que los ciudadanos sepan cómo se emplearán sus impuestos. Sin embargo hasta ahora no definen un lugar y la primera sesión será el 23 de febrero.
En Río Blanco están realizando las sesiones en el Centro de Desarrollo Campesino que es parte de la Alcaldía. El alcalde Denis Argueta explica que se están acomodando y que en ese lugar es donde las administraciones anteriores han sesionado.
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