Nicolás Maquiavelo ha sido reinventado muchas veces a través del tiempo y de las ambiciones de los hombres que han llegado al poder y se convierten en caudillos insustituibles. Los tenemos de toda tendencia, tanto comunistas, fascistas, nacional socialista, de derecha, pero todos han tenido mucho en común. Algunas dictaduras han durado más que otras especialmente porque se han sostenido por los ejércitos a su servicio como en Cuba, Corea del Norte, Rusia y la infaltable Alemania de Adolfo Hitler. Vimos aquellas multitudes que vitoreaban a Hitler, Stalin, Mussolini, Gadafi, Mubarak, Somoza, Trujillo, Noriega y el resultado de estas fue el fracaso estrepitoso. Los dictadores abundan porque naturalmente que el que está en el poder y tiene a todos sometidos bajo su férula y con acceso a los bienes del Estado se convierten en millonarios unos en muy poco tiempo y otros siguen esclavizando a sus pueblos y ya longevos, aunque convencidos que su sistema de gobierno no es el más apropiado para su pueblo como es el caso de Fidel Castro que venera a otro dictador como es Hugo Chávez, quien con el inmenso recurso petrolero, además de oxigenar económicamente a Cuba, y en su afán de ser un nuevo Bolívar en un papel excéntrico mantiene una organización llamada Alba, compuesta de aspirantes a dictadores, pero que tienen la dicha de convertirse en multimillonarios comprando cualquier empresa y al mismo tiempo adquiriendo emisoras de radio, canales de televisión que sirven para vanagloriar al endiosado caudillo, como es el caso de nuestra pobre Nicaragua.
Todos estos dictadores en funciones tienen la misma cantinela en contra de los EE. UU., como lo hace su jefe Chávez, pero no toman en cuenta que EE. UU, nunca ha tenido dictadura alguna así también Costa Rica, Belice y Canadá. En EE. UU. pueden reelegir una sola vez al presidente pero no violan la Constitución para continuar de por vida en el poder. El nuevo líder continental Hugo Chávez, que mueve sus fichas del Alba como en un infernal ajedrez, hoy piadosamente le implora a Dios que le dé más vida y besa crucifijos en público, pero no pide perdón por todas las ofensas a los dignatarios de la Iglesia católica de su país y las tropelías a la libre expresión, etc. Asimismo nosotros hemos superado las estrategias de otros dictadores con una muy fina proyección que parece salida de un misterioso aquelarre y que persigue mantener un clientelismo político con pequeñas dádivas y profanando sin ninguna pena la tradición religiosa de nuestro pueblo, apropiándose de calles y plazas para imponer nacimientos del Niño Dios, como la devoción a la Inmaculada Concepción de María, regalando comida, objetos, etc., que el pueblo necesitado y empobrecido se agolpa para recibirlo y dar gracias a la bondad del mandatario. Esos millones de córdobas que se gastan en estas cosas así como la propaganda narcisista permanente, de grandes fotografías del líder, programas de radio y televisión que tratan de inculcar en el pueblo que solo existe alguien a quien hay que reverenciar como lo hizo antaño Nabucodonosor. Algo que tienen en común estos dioses terrenales es la abominación que sienten y lo manifiestan en contra de Israel, con quien han cortado las relaciones diplomáticas.
En la Biblia leemos que Dios expresa: “Maldeciré a los que maldigan a mi pueblo, y bendeciré a los que lo bendigan”. Con las cosas de Dios no se juega y su palabra se cumple siempre. En nuestro país están manoseando lo religioso y postergando un verdadero desarrollo del pueblo, porque pueblo ignorante y pobre es propicio a ser manejado con migajas y regalías, pero por qué siendo que Nicaragua basa su economía en el campo agropecuario, este Gobierno no nombre gente en los puestos importantes sin distingos políticos y que a través de una Banca Estatal le proporcione financiamiento especialmente a los pequeños agricultores que siembran la comida nacional y no tienen quién les provea dinero con propósito de desarrollo o que al vender sus cosechas exista un ente que estabilice los precios y no sean explotado como lo están actualmente.
Recordemos que en tiempo de Somoza se atendía el campo agropecuario especialmente al pequeño agricultor sin tintes políticos. Si salimos de la dictadura derrocada por el pueblo y que aprovecharon los sandinistas, ¿por qué están imitando al dictador depuesto con otra dictadura más maquiavélica y que burlándose de Dios se llama cristiana?
El autor es cooperativista, fue funcionario del BNN.
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