Magistrados de la justicia de la Unión Europea enfrentan críticas por conflictos de intereses al poseer acciones en farmacéuticas y fábricas de armas.
ambiciones
Las “negociaciones” de Putin son una trampa
Nos acercamos al punto con solo dos opciones. La primera es la derrota de Rusia, lo que requiere que Occidente imponga sanciones más severas y satisfaga la necesidad de armas de Ucrania. La segunda es una derrota para la democracia, cumpliendo el sueño de Stalin y Putin de someter a Europa.
La guerra nuclear de Fidel Castro
La falta de escrúpulos del dictador y sus ambiciones no conocían límites. Había decidido con tal de ocupar una posición clave en la política mundial, sin consultarlo con el pueblo, arriesgarlo todo, incluyendo la supervivencia de los habitantes de la Isla.
Maquiavelo reinventado
Nicolás Maquiavelo ha sido reinventado muchas veces a través del tiempo y de las ambiciones de los hombres que han llegado al poder y se convierten en caudillos insustituibles. Los tenemos de toda tendencia, tanto comunistas, fascistas, nacional socialista, de derecha, pero todos han tenido mucho en común. Algunas dictaduras han durado más que otras especialmente porque se han sostenido por los ejércitos a su servicio como en Cuba, Corea del Norte, Rusia y la infaltable Alemania de Adolfo Hitler. Vimos aquellas multitudes que vitoreaban a Hitler, Stalin, Mussolini, Gadafi, Mubarak, Somoza, Trujillo, Noriega y el resultado de estas fue el fracaso estrepitoso. Los dictadores abundan porque naturalmente que el que está en el poder y tiene a todos sometidos bajo su férula y con acceso a los bienes del Estado se convierten en millonarios unos en muy poco tiempo y otros siguen esclavizando a sus pueblos y ya longevos, aunque convencidos que su sistema de gobierno no es el más apropiado para su pueblo como es el caso de Fidel Castro que venera a otro dictador como es Hugo Chávez, quien con el inmenso recurso petrolero, además de oxigenar económicamente a Cuba, y en su afán de ser un nuevo Bolívar en un papel excéntrico mantiene una organización llamada Alba, compuesta de aspirantes a dictadores, pero que tienen la dicha de convertirse en multimillonarios comprando cualquier empresa y al mismo tiempo adquiriendo emisoras de radio, canales de televisión que sirven para vanagloriar al endiosado caudillo, como es el caso de nuestra pobre Nicaragua.
En Letra Pequeña
Si en los años ochenta el gran pecado fue la confusión Estado-partido, en estos años el peor cáncer de la administración de gobierno en Nicaragua es ese revoltijo entre los negocios de la Familia y el Estado. No se sabe dónde termina el Estado y dónde comienzan los negocios de la Familia porque se ha establecido una zona oscura, nebulosa, en la que “todo se vale” supuestamente en función de un modelo de sociedad que nadie sabe cuál es, pero que está haciendo ricos a unos cuantos a ritmo de vértigo.
“La sucia” de Centroamérica
Nuestro país mereció el calificativo de la “Suiza centroamericana” mucho antes que Costa Rica, durante el periodo de los treinta años conservadores de la segunda mitad del siglo XIX; no solo por sus bellezas naturales sino por su estabilidad política luego de la Guerra Nacional. Éramos una ecodemocracia rural que concitaba elogios. Aún se estudia dicho fenómeno como un referente de lo que venimos perdiendo por causas de las ambiciones políticas. Recordemos que luego de esa etapa irrumpió el “déspota ilustrado” José Santos Zelaya con su “revolución liberal” que, aunque tuvo logros en cuanto a avances materiales, su pretensión de perpetuarse en el poder generó otro ciclo de inestabilidad que parece nunca acabar en esta Patria de Darío y de Sandino, el traicionado.