A Samuel Lau, in memoriam
Ya no hay ingenio en Kukra Hill,
solo palma africana
y casitas de colores
desparramadas
como pastando en el campo abierto.
También hay un muelle expuesto al sol del mediodía
adonde van las caras nuevas de los Castros y los Morenos
a esperar, como el coronel de los Buendía,
la carta de salvación.
Y todavía permanece,
como una vieja canción de Stevie Wonder,
el recuerdo de la mañana
en que un amigo perdió esa carta,
nos vio de frente,
con un dolor de muy adentro,
como de entrañas,
y decidió dejarlo todo
en nuestras manos.
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