“Odio las escenas de amor”

Marion Cotillard no habla español pero su presencia en el Festival de Toronto no podía pasar inadvertida y no había excusas para dejar de aceptar la entrevista en inglés, aunque a veces es suficiente con verle los enormes ojos azules, que hablan por sí solos. Y con la dulzura de su acento y el glamour de sus palabras, hablamos del mundo tan lejos de Hollywood y tan cerca de la fama.

Por Fabián W. Waintal

Marion Cotillard no habla español pero su presencia en el Festival de Toronto no podía pasar inadvertida y no había excusas para dejar de aceptar la entrevista en inglés, aunque a veces es suficiente con verle los enormes ojos azules, que hablan por sí solos. Y con la dulzura de su acento y el glamour de sus palabras, hablamos del mundo tan lejos de Hollywood y tan cerca de la fama.

::: ¿La vida cambia por completo con la fama?

Bueno, mi publicista me pide que salga maquillada hasta cuando me subo a un avión y me parece muy extraño…

::: ¿Es difícil tener que pensar todo el tiempo en mantener la perfección física, solo porque un fotógrafo puede cruzarse en tu camino, en cualquier esquina?

Tampoco es tan difícil. Difícil es que te falte dinero para alimentar a tus hijos. Difícil es algo totalmente diferente. No es difícil, aunque a veces sea molesto.

::: ¿Cuál es la parte más divertida de tu vida?

Y bueno, en definitiva me parece bastante divertido si voy al aeropuerto y de repente mi publicista se preocupa porque ve un paparazzi y yo no me veo muy bien. A mí me causa gracia, porque es ridículo tener que maquillarme solo porque me voy a subir al avión. Es gracioso.

::: ¿Todavía estás viviendo en París o pensaste en mudarte a Hollywood definitivamente?

Vivo en Francia, aunque acabo de pasar seis meses en Nueva York con dos películas. En julio volví a Francia por dos meses, donde me siento más cómoda porque paso demasiado tiempo fuera del país. Y me encanta, pero a veces es bueno volver a las raíces.

::: ¿Es posible encontrar un balance en la vida personal y el trabajo, disfrutando la maternidad sin descuidar la carrera profesional?

Es complicado, pero también trato de aprovechar el tiempo libre. No se nota, pero ya van dos meses que no trabajo. No, no, no, solamente un mes, aunque parece más. Digamos que pude parar por un rato y me encanta. A veces necesito descansar, sin trabajar demasiado, porque yo quiero ver a mi hijo todos los días de mi vida, sin hacer nada, para mirarlo solamente.

::: ¿Llevas a tu hijo en todos tus viajes?

Bueno, a veces, cuando me voy por mucho tiempo, pero lo dejo si el viaje es muy corto.

::: ¿Se necesita vivir como gitana para tener éxito en Hollywood?

Yo soy una gitana total (risas).

::: ¿El premio Óscar en cierta forma es el doctorado profesional para un actor?

Puede ser, pero cuando empiezo a trabajar con una nueva película, siento que soy una principiante. Siempre es igual.

::: ¿Los nervios nunca se van?

Claro. Hoy tengo mucha más experiencia, pero como me apasiona entrar en lo desconocido, cada vez siento que tengo que volver a empezar de nuevo. Pero es lo que también me gusta tanto de mi trabajo.

::: ¿Te atraen los desafíos?

Me encanta cuando no estoy segura si voy a hacer un buen trabajo. Me encanta si no estoy segura que voy a poder encontrar la autenticidad de un rol. A veces tampoco funciona bien, pero cuando funciona es maravilloso.

::: ¿Películas como Inception o la última película de Batman, con directores como Christopher Nolan ayudan a conservar la calidad del cine europeo en medio de Hollywood?

Es lo bueno de tener la oportunidad de trabajar con grandes producciones de Hollywood con un director que tiene el espíritu del cine independiente. Una vez me ofrecieron un personaje soñado en una superproducción americana y pensé que podía ser muy divertido. Pero cuando me encontré con el director me di cuenta que yo no tenía nada que ver con su proyecto. Él ni siquiera conocía a los otros actores, porque no era su película, era del estudio. Y aunque mi representante insistió, le dije que no la podía hacer. La película terminó siendo un éxito tremendo y cuando fui a verla para ver lo que me había perdido, no me perdí nada. Me pareció muy mala. Y la explicación es simple: no había ningún director para los actores, no sé para qué estaba el director.

::: ¿Qué pensaste la primera vez que leíste el guión de Rust and Bones?

Me emocionó la historia y el personaje. Por lo general, cuando leo un guión y me pasa algo así, me siento enseguida conectada, como si conociera a esa persona, aunque no la conozca. Pero cuando terminé el guión, en este caso, no sabía quién era ella, me pareció una persona muy misteriosa.

::: ¿Durante la filmación fue difícil concentrarte en el personaje sin tener en cuenta los aspectos técnicos de no tener piernas?

Ah, sí, sí, el tema técnico fue muy fácil de digerir. El equipo de gente que trabajó en los efectos especiales era muy talentoso, muy discreto. Por eso sentí que tampoco tenía piernas en el estudio. Realmente fue muy fácil.

::: ¿La escena de amor con Matthias Schoenaerts?

Matthias es un actor increíble. Cuando nos encontramos por primera vez en la casa del director no esperaba que fuera tan alto. Y cuando empezó a leer el guión no podía creer como fue que el cine nunca lo había descubierto antes. Fue como si lo conociera de toda la vida, como un hermano. Por eso las escenas de amor resultaron un poco incómodas. Es extraño, porque yo odio hacer escenas de amor, las odio demasiado, con cualquiera. Y en esta película fue totalmente diferente. No es que tampoco me encantó, pero aunque suene raro, lo voy a decir: estuve feliz que mi personaje pudiera vivir algo así.

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