Ayer el ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, anunció que está cerca un acuerdo en las negociaciones que desde hace meses vienen sosteniendo el Gobierno y la empresa distribuidora de energía, Gas Natural, que en varias ocasiones se han tornado amargas.
El ministro dijo que la solución no pasará por la adquisición de parte del Estado de más acciones de la empresa. Éste desde 2008 cuenta con el 16 por ciento de las acciones, perteneciendo el resto a Gas Natural.
“Probablemente no aumente la participación accionaria del Estado, puede ser que un tercero (asuma) pero debe tener el visto bueno del Estado”, dijo Rappaccioli.
La crisis de la empresa distribuidora es causada por las pérdidas que viene sufriendo por el robo de energía. Según la empresa estas pérdidas ascienden a 55 millones de dólares anuales. Esas pérdidas le han creado una deuda con los generadores pues no puede pagar la factura de la energía que en su mayoría es generada con búnker, un derivado del petróleo.
Da la casualidad que el mayor acreedor de Gas Natural es la empresa Alba Generación, filial de Albanisa. Al menos hasta agosto la distribuidora debía solo a Albanisa 80 millones de dólares. Esa empresa es la principal generadora de energía del país.
El 16 por ciento que ahora tiene el Estado fue entregado por la empresa distribuidora en el 2008 para cancelar una deuda de 11.5 millones de dólares que entonces se había generado por la misma razón, nada más que en aquella ocasión la deuda era con las generadoras del Estado. Sin embargo el problema persiste porque la solución no es ir cancelando deudas con participación accionaria sino reducir al máximo esas deudas que se originan por el robo de energía.
Aunque el ministro Rappaccioli dice inocentemente que “un tercero” tendría que ser aprobado por el Estado, es difícil imaginar que una entidad, otra que no sea Albanisa, pueda entrar al juego.
Primero porque nadie cuyo interés sea meramente económico entraría a un negocio donde las pérdidas, con la situación tal como está, son seguras.
Esta tesis tiene más fuerza si recordamos que ya hubo una participación privada cuando la distribuidora se llamaba Unión Fenosa, entonces un grupo de fuertes empresarios de este país tenía un porcentaje de acciones pero precisamente por las pérdidas provocadas decidieron salirse del negocio. Esas acciones fueron asumidas por Unión Fenosa.
Segundo, el interés de Albanisa no tiene que ser netamente comercial. Esa empresa ya tiene ganancias fabulosas por el acuerdo petrolero que maneja con Venezuela.
Tercero, Albanisa la administra Francisco López, el tesorero del Frente Sandinista. López, al mismo tiempo, es el representante por el Estado en la Junta Directiva de Gas Natural y ha sido señalado como el principal obstáculo que ha habido en las negociaciones.
Si 11.5 millones le dieron al Estado una participación del 16 por ciento, un canje accionario por una deuda de 80 millones dejaría a Albanisa prácticamente con el control de la empresa.
Y no es descabellado pensar que el interés de Albanisa (léase Ortega) es controlar la importación de petróleo, la generación de energía y la distribución de la misma.
Si Ortega ya tiene el control político absoluto, de ser cierta la hipótesis sobre la entrada de Albanisa a este negocio, el control de Ortega en el ámbito económico sería también total.
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