Jeniffer Castillo Bermúdez
Fátima Estrada, exdirectora y ahora maestra del colegio Mercedes Campos, situado en el barrio Waspam Norte, en Managua, es la coordinadora nacional del Movimiento de Maestros Sandinistas y en noviembre pasado fue electa diputada de Managua por el Frente Sandinista.
Ella tiene espíritu de líder y lo reconoce, pero su desempeño como dirigente sandinista le permitió ganarse la simpatía de muchos hasta llegar al parlamento, dice la sindicalista Lesbia Rodríguez, miembro de la Unidad Sindical Magisterial (USM).
Estrada no habla con los medios porque cuida su imagen pública. Es diputada, alega. De hecho, prometió una entrevista para LA PRENSA, pero nunca la cumplió. Ella no fue impuesta por el Consejo del Poder Ciudadano (CPC), aclara escuetamente por teléfono, pero su trayectoria política le sumó un punto a favor.
Rodríguez denuncia que el magisterio ya no tiene voz al momento de elegir a sus directivos. Los mismos son impuestos por los miembros de los CPC, órganos dirigidos por la pareja presidencial.
En otros países, como Colombia, hay carreras para la formación de directores o gerentes escolares. En Nicaragua, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) ofrece la carrera de Administración y Gestión Educativa, pero no está entre las más demandadas.
La formación y capacitación docente fue reducida este año en comparación con el 2009, cuando se destinaron 210 millones de córdobas, según el detalle presupuestario del Ministerio de Educación.
Mayorga dice que los directores deben recibir capacitaciones constantes para que sean buenos gestores dentro de una escuela.
De su gestión y relación con los docentes y comunidad en general dependen que mejoren los niveles de rendimiento y retención, que según el Mined rondan el 90 por ciento.
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Esta práctica no es común, pero desde hace dos años se aplica en los colegios que ofrecen las modalidades más completas.
Cuando un director actúa de forma política no favorece el proceso de enseñanza-aprendizaje, dice Rodríguez quien además sostiene que el trabajo de los directores se simplifica en la obediencia: “entre más obedecen al partido son mejores y están bien”.
Gertrudis Mayorga, especialista en educación de Research Triangle Institute (RTI-International), dice que las escuelas necesitan buenos gerentes con capacidad de tomar decisiones para el beneficio de su centro educativo.
Por eso, considera que la descentralización de directiva de la autonomía escolar podría rescatarse y articularse con el modelo actual de la gratuidad educativa.
“Lo que se necesitan son directores que puedan gerenciar el proceso educativo”, dice Mayorga quien además expone la necesidad que hay para que cada escuela responda a las demandas de la comunidad.
“Se deberían plantear metas en cada escuela… son metas a corto plazo para favorecer el desarrollo educativo”, recomienda Mayorga.
Nicaragua tiene 10,700 directores o coordinadores en el caso de las escuelas rurales, según la definición del Ministerio de Educación (Mined).
Cada uno tiene el deber de garantizar que los alumnos que ingresan a la escuela se mantengan y promuevan al año siguiente, según Ernesto Medina, presidente del Foro Eduquemos.
Además tiene que garantizar que a sus maestros no les falten materiales didácticos y, de ser posible, deben solicitar al Mined una buena infraestructura física para sus maestros y alumnos.
LOS DIRECTORES FRENTE A LA TOMA DE DECISIONES
Juan Ramón Peralta, director del colegio Douglas López, en Managua, sabe que su escuela necesita con urgencia un muro perimetral. También sabe que sus docentes necesitan tener dos plazas en el magisterio para “medio vivir bien” y que sus alumnos necesitan más pupitres y mejores aulas.
Pero si un organismo llegara a querer construir el muro perimetral no podría hacerlo de inmediato, pues él necesitaría el visto bueno del Ministerio de Educación para poder aceptar la ayuda.
En este sentido, Mayorga dice que el director debe decidir sobre lo que es bueno y conviene a la escuela que dirige. De esta manera estaría dirigiendo su centro de enseñanza por buen rumbo.
Debe conocer y estar claro de las necesidades de su escuela, debe evitar los problemas que puedan incidir negativamente en el desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje.
Tiene que estar al pendiente de la relación alumno-maestro y debe gestionar mejoras para mejorar su ambiente escolar.
Con estas competencias los directores podrían asegurar una buena gestión escolar que eleve los índices de rendimiento y retención y que además promueva el liderazgo dentro del magisterio y los estudiantes, según Mayorga.
Actualmente el magisterio está integrado por 46,000 docentes de preescolar, primaria y secundaria.
Todos demandan, además de mejores infraestructura, salarios dignos que por lo menos les permitan cubrir el costo de la canasta básica que ya superó los diez mil córdobas.
El salario de un docente de primaria es de 3,800 córdobas al mes y los educadores de secundaria devengan salarios de 4,200 córdobas mensuales. Los de preescolar ganan apenas 500 córdobas. Estos salarios no incluyen el bono de 750 córdobas que entrega el Gobierno cada mes.

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