Carlos René Ramírez

Espejismo de justicia social

El Concilio Vaticano II expresa referente a la Iglesia: “…nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y la familia y los imperativos del bien común…”. Esto es precisamente lo que practica la Iglesia en Nicaragua y está reflejado en su última carta pastoral y los que manejan este gobierno se quedan callados o vociferan a sotto voce en su contra. Este Gobierno pregona ser: socialista, cristiano y solidario, pero mucha gente pone en duda todo esto porque si quisieron en la década perdida imponer la lucha de clase y que manejan sutilmente por la discriminación política y es parte del marxismo que afirma que la religión es el opio del pueblo y ahora mencionan a Dios y a la Virgen frecuentemente, pero con la intención de encubrir los zarpazos que a cada momento le dan a la justicia social.

No se puede ser cristiano y marxista al mismo tiempo. Resulta asombroso para todos ver a sacerdotes que antes se oponían a un régimen autoritario pero ahora lo acogen y lo anidan en su pecho sin el menor rubor y actúan como voceros y defensores de los que aplican la justicia social a su manera y conveniencia. La justicia social en igualdad para todos, respeto a la persona humana en todos sus derechos, pero al violar la Constitución en repetidas ocasiones y por diferentes motivos personales es irrespeto a todos los ciudadanos. El hecho de quitarle el trabajo a la persona para dárselo al militante es injusto y con el agravante de no darle las prestaciones que le corresponden legalmente, esto ha sido practicado desde 1979 y lo experimentamos cuando el señor Samuel Santos vestido de militar llegó al Banco Nacional y corrió a todos los que lo tildaron de somocista sin darles un solo centavo, incluyendo el salario de la primera quincena del mes de agosto de dicho año. Los sustituyeron con gente militante que fracasaron y fueron partícipes en el desbarajuste de este banco que financiaba a los pequeños agricultores (39,800 cabezas de familia) sin tinte político y con eficiencia.

La lucha contra la pobreza es un elemento más de la poca justicia social, pues todos los mecanismos que se emplean, que son triviales, son para aparentar la lucha, pero en el fondo es un populismo propio de los regímenes totalitarios. Por qué no establecen una institución apolítica que le brinde financiamiento adecuado al pequeño agricultor y que imiten lo que el crédito rural hacía en aquellos años y que fue distinguido por el BID como uno de los dos mejores programas de crédito al pequeño agricultor en Latinoamérica. La demagogia implementada hasta la saciedad que en el fondo brinda concesiones y halagos a los que están sumisos pero con dinero.

El fantasma del populismo se pasea en todos los ámbitos de la vida de esta nación y se destacan algunos hechos favorables, pero que sus estadísticas y resultados son inflados a propósito. Vemos que la empresa privada está contenta con todos los procedimientos porque están haciendo precisamente lo que no podían hacer en la década perdida. La oposición mantiene un mutismo alarmante que implica que están dominados por el temor o la ineptitud. Cómo es posible que el FNT esté sugiriendo a las cooperativas a sindicalizarse cuando las cooperativas no tienen por qué hacer esto y a lo sumo los empleados de ellas que no son miembros activos de la cooperativa sí pueden hacerlo. Qué ejemplo se puede tomar de aquellos regímenes que fueron y son autoritarios, dictatoriales y nefastos y que los hemos convertido en amigos como Irán, que es el patrocinador del terrorismo, como lo que pasó en Argentina cuando iraníes atacaron a una asociación judía y ahora lo niegan y los sospechosos ostentan altos cargos. Irán ha dicho que el estado de Israel debe ser destruido y nosotros nos quedamos callados en signo de aprobación. Y otros regímenes que ya desaparecieron como el de Libia, Irak etc. Nuestra ansiedad de tener estos amigos tiene algún significado que más bien puede perjudicarnos en el futuro.

El espejismo de la justicia social es precisamente esto, ya que donde busquemos una auténtica justicia más bien nos encontramos con violaciones como en algunos casos de fallos judiciales que favorecen al acusado por violación, porque estaba relacionado con la política gubernamental. Lo último es la compra (US$$300 millones) de un satélite para mejorar las comunicaciones, pero que resulta contraproducente, porque con este dinero podría emplearse en montar una verdadera institución que no le pide carta del Consejo del Poder Ciudadano (CPC) a los posibles usuarios y que se apoye a la agricultura de los pequeños agricultores con seriedad y tecnicismo.  

El autor es cooperativista, fue funcionario del BNN.

COMENTARIOS

  1. yuri Barquero González.
    Hace 14 años

    En la carta de los obispos estan plasmados los problemas mas sentidos de nuestra nicaragua, tocados con sutilesa, pero con la verdad y al mismo tiempo pide la justicia, pidiendo la reflección de todos.
    No puede haver justicia con atropellos, con rovos, asisinatos, con esclavitud, con el uso y avuso del ser humano para conseguir sus intereses.

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