Para salvar la democracia, hay que luchar contra la desigualdad

La respuesta al resurgimiento del autoritarismo no reside en remendar un sistema roto, sino en adoptar una visión progresista audaz y unificadora. La democracia no puede sobrevivir solo con procedimientos. Necesita una base de igualdad, seguridad y prosperidad compartida. De lo contrario, terminaremos donde estamos ahora.

El mundo necesita que Europa se ponga las pilas y rápido 

Para que Europa se afiance en el escenario global, como debería, necesita recuperar la confianza en sí misma. El mundo necesita una alternativa a los modelos estadounidense y chino, y para ello, los líderes europeos deben tener la valentía de trazar su propio rumbo.

¿Son los liberales suficientemente liberales?

Un Estado grande y poderoso es siempre un peligro. El poder, entre más fuerte, más tienta y corrompe. De esta preocupación surgió precisamente la sabia idea liberal de la separación e independencia de los poderes del Estado, del pluralismo político y de la elección periódica de autoridades, además de la libertad irrestricta de expresión, que es otro freno a los abusos del poder.

El perdurable legado político y enciclopédico de Rodrigo Borja

Rodrigo Borja: «…la libertad de una persona, entendida como el despliegue vital sin restricciones o con las restricciones estrictamente necesarias para preservar la libertad de las demás, termina allí donde viola la igualdad. Y la igualdad es una precondición para la libertad, puesto que la libertad entre desiguales conduce a la injusticia”.

Validez y necesidad de la justicia social

La justicia social no es “una aberración” como la califica la ultraderecha. Es una imperiosa necesidad de la vida moderna, como lo indicó Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Y es una tarea pendiente que deberá ser parte integral de la nueva democracia que tarde o temprano se construirá en Nicaragua.

¿Por qué critico…?

En un país tan chiquito e incestuoso como el nuestro, esa separación es necesaria para evitar caer en el hoyo negro de la parcialidad desde donde hablaba el tristemente célebre Arnoldo Alemán, cuando decía: “Mis amigos no tienen defectos”.

En Argentina: libertad versus justicia social

La historia ha demostrado que el menosprecio de la justicia social conduce a la destrucción o el menoscabo severo de la equidad, y por lo consiguiente a la creación de grandes bolsones de pobreza.

¿Es bueno el Estado distributivo?

El cuidado que hay que tener entonces es que el Estado puesto a administrar dichos fondos los use para mejorar la igualdad de oportunidades y no la de resultados. ¿Cómo? Enfocándolos en el medio que más contribuye a ella: la educación de calidad.

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