BEIRUT/AFP
El ejército libanés, que ayer informó a través de un comunicado, su determinación de “restablecer la seguridad y preservar la paz civil”, se desplegó en los barrios sunitas de Beirut, e indicó que mató al palestino Ahmad Quaider (de 20 años), que temprano disparó con un arma ligera contra una patrulla en el suroeste de la capital.
Los soldados se desplegaron en Tariq al-Jdidé y barrios vecinos, bastiones de los partidarios de Saad Hariri, el líder de la oposición que el domingo se mostró decidido a “derrocar el gobierno (de su rival Najib Mikati) de manera pacífica y democrática”.
Líbano es un país multiconfesional donde cristianos, sunitas son hostiles al régimen sirio de Bashar al Asad; y los chiitas, cuya mayoría apoya a Asad, representan cada cual un tercio de la población. En el Líbano, varios ministros son sunitas, aunque el gabinete está dominado por aliados del Hezbolá chiita, movimiento armado allegado a Siria e Irán.
El domingo, los funerales del Wisam al Hasan, uno de los jefes de la seguridad libanesa, sunita allegado a Hariri y enemigo del gobierno sirio, que falleció en un atentado el viernes, degeneró en manifestación violenta contra Mikati, después de que un dirigente de la corriente de Hariri pronunció un encendido discurso, acusándolo de encubrir este “crimen”.
La violencia ayer dejó seis heridos en Beirut y siete muertos en Tripoli en enfrentamiento entre un barrio sunita y uno alauita.
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