Editorial: Libre comercio y afinidad con Chile
A partir de hoy, 19 de octubre de 2012, entra en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Nicaragua y Chile, el cual tiene —lo mismo que los otros tratados de libre comercio ya establecidos con distintos países del mundo— una gran importancia para el desarrollo de la economía del país y las expectativas de mejorar las condiciones y la calidad de vida de la población nicaragüense.
El libre comercio internacional significa ante todo creación y aumento de empleos. Este es el beneficio inmediato y directo que se obtiene del impulso al desarrollo de las actividades económicas garantizado por el acceso libre a mercados externos atractivos y por el fomento a la competitividad y la productividad interna.
Los expertos económicos mencionan al menos tres razones fundamentales, por las cuales los tratados de libre comercio impulsan el crecimiento económico, el desarrollo social y el aumento de la prosperidad. Expresadas de manera sucinta, la primera de esas razones es que el libre comercio internacional induce a utilizar los recursos de manera más eficiente. La segunda es que permite la especialización en los productos y servicios que cada quien hace mejor, o sea, lo que los economistas llaman el aprovechamiento de las ventajas comparativas. Y la tercera es que el comercio libre internacional garantiza a los consumidores obtener beneficios de los métodos de producción y comercio más eficientes.
A pesar del apego de algunos países, o más bien dicho de algunos gobiernos, a las obsoletas prácticas reaccionarias del proteccionismo, la experiencia ha demostrado las ventajas del libre comercio con el hecho incuestionable de que las naciones más abiertas a la libertad comercial, son mucho más prósperas que las proteccionistas. Eso explica el auge de los tratados de libre comercio que hay en todo el mundo. De manera que es pertinente mencionar que si la creación de la Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propuesta por Estados Unidos en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami en diciembre de 1994, no hubiera sido boicoteada por los gobiernos izquierdistas y populistas, a estas alturas sus beneficios se estuvieran haciendo sentir en nuestros países que tanto necesitan el desarrollo promovido por el libre comercio, para salir del atraso y la pobreza.
Por otra parte, el acuerdo de libre comercio de Nicaragua con Chile, que es parte del Tratado de Libre Comercio de este dinámico país suramericano con Centroamérica, tiene una significación que va más allá de la conveniencia económica, la cual deviene de los antiguos lazos culturales y amistosos entre ambas naciones.
A pesar de la gran distancia que separa a Nicaragua de Chile, sus relaciones han sido desde hace mucho tiempo muy cercanas y se ha cultivado una especial y extendida amistad entre ambas naciones. Y cómo no recordar al respecto que fue precisamente en Chile, donde Rubén Darío escribió y publicó las primeras obras emblemáticas de su poesía universal. “Nunca podré olvidar que allí pasé algunas de las más dulces horas de mi vida, y también de las arduas, pues en Chile aprendí a macizar mi carácter y a vivir mi inteligencia”, escribió y reconoció el gran poeta nacional de Nicaragua cuya obra también es patrimonio de Chile y de toda la humanidad.
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