Por Eduardo Cruz
“Ricky Plata” estaba echado sobre el pavimento de la calle, enfrente de su casa, en El Cortijo, detrás de la gasolinera Puma de Linda Vista. Algunos miembros de la familia Plata, los dueños de Ricky, conversaban en la tranquilidad de la tarde del domingo 16 de septiembre pasado, cuando el sol ya no quemaba, bajo un árbol de mango.
Mauricio, uno de los Plata, vio venir a “Chespirito”, un joven que vive en el sector y que supuestamente padece de cierto problema mental. Venía con sus tragos adentro y con un machete en una mano.
“Chespirito” saludó. Mauricio, uno de los Plata, le dijo: “Loco, andate de aquí porque el perro no te quiere y está ladrando”.
“Chespirito” hizo caso. Pero cuando se iba yendo, miró que dos niños de entre 7 y 8 años estaban jugando de manos. Trató de separarlos y luego le propinó un manotazo a uno de ellos. El instinto perruno de Ricky salió a flote y se le tiró a “Chespirito”. Solo quería proteger a los niños que viven en su casa.
El perro no logró morder al hombre porque un filoso machete se le incrustó en la parte superior de la trompa, lo que en un humano sería el tabique nasal.
“Chespirito” casi le da con el machete a una niña. Luego se fue porque Pirulino, otro perro de los Plata, le seguía ladrando. La sangre comenzó a brotarle a Ricky, pero la familia Plata no tenía “plata” para llevar al perro a un veterinario.
Lo que los Plata hicieron fue llamar a la Policía. Se acordaron que ahora existe una ley que proteje a los animales (Ley para Protección y el Bienestar de los Animales Domésticos y Animales Silvestres Domésticos). “Aquí anda un tipo que pasó por aquí y macheteó a un perro”, le dijo Mauricio a la Policía del Distrito Dos por teléfono. Después de preguntar si tenían fotos y si había testigos, las autoridades policiales dijeron que iban a llegar, pero los Plata aún les están esperando. No le dieron importancia al caso, a pesar que les llamaron tres veces.
Todas las personas que pasaban por donde estaba Ricky se mostraban impactadas por la herida que tenía en la trompa el animal. Era profunda. Cuando yo lo vi, me pregunté: ¿Qué tuvo que pasar para que alguien le haya hecho eso a ese pobre animal? “La gente se enojó tanto como que si habían macheteado a una persona”, me dijo Mauricio. Todas las personas le recriminaban a los Plata el porqué no habían hecho nada por el animal.
Ricky también es conocido en Linda Vista como “el perro de la Arita”, una mujer que vende lotería en los alrededores de la DGI que está en ese sector, cerca de donde también venden vaho, películas piratas y un señor se pone a lustrar los zapatos de los transeúntes.
Al día siguiente de haber recibido el machetazo, lunes, como casi todos los días Ricky siguió a la Arita al sector de la DGI. La gente que pasaba por ahí también se indignaba al ver al perro herido.
Por allí paso Karla Angulo y le preguntó al zapatero de quién era el animal. Los rumores entre la gente era que los mismos dueños lo habían macheteado. Angulo de inmediato llamó a una Fundación conocida como ADAN y le preguntó a la coordinadora si podían ayudar al perro.
La Fundación pagó a una clínica veterinaria para que atendieran al animal. Ricky, de ocho años de edad, estaba muy mal. Necesitaba una operación urgente. La herida se le estaba infestando y tenía anemia. Cuando la veterinaria le limpió la herida, se le podía ver el hueso.
Dayana García Plata, de 15 años, es la verdadera dueña de Ricky. Con la Fundación se comprometió a llevar al perro cada cinco días a vacunarse. Ricky ahora se recupera, después que le curaron y le cocieron la herida con cuatro puntadas y se le están inyectando antibióticos. Sus fotos, con la herida abierta, circularon por facebook. “Esto es duro de ver”, dijo Brenda Schneegans. Y Noelia Castellón comentó: “¿Y quién fue esta bestia qué le hizo esta maldad? deberían echarlo preso. (Los animales) son como los niños”.
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