EFE
El Gobierno de Venezuela admitió que compra derivados de petróleo a Estados Unidos —su “enemigo” político— al cual desprestigia públicamente.
Las compras venezolanas de combustible en EE. UU. obedecen a operaciones de triangulación y no a una necesidad para abastecer al mercado del país suramericano, principal reserva mundial de crudo, dijo ayer el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.
El mercado interno es atendido con la producción propia, a excepción de importaciones de un aditivo estadounidense que garantiza que en Venezuela se utilice “energía limpia”, explicó el ministro al diario caraqueño El Universal.
Según un reciente reporte del estadounidense Departamento de Energía, Venezuela —que cuenta con la mayor reserva de crudo del mundo—, sigue siendo el cuarto abastecedor de crudo para Estados Unidos, que a su vez ha incrementado en el último año sus exportaciones de derivados del petróleo al país suramericano.
En abril pasado —la fecha más reciente de los datos de la Administración de Información de Energía— Estados Unidos exportó al país suramericano 1.62 millones de barriles de productos refinados que incluyen gasolina, combustible pesado, gas licuado y aditivos.
En ocho de los trece meses desde abril de 2011 las colocaciones estadounidenses de productos derivados del petróleo en Venezuela han superado el millón de barriles mensuales, y en diciembre esas ventas tuvieron un volumen de 2.2 millones de barriles. Esas exportaciones estadounidenses a Venezuela sumaron 11.8 millones de barriles en 2011, comparado con 7.34 millones de barriles en 2010.
“Cuando vamos a llevar combustible hacia el sur del continente, nos resulta más barato, por el tema del flete, adquirirlo en la zona (norteamericana) y hacer una triangulación” y eso, “claro, se refleja como una adquisición de combustible”, pero en realidad, “es porque hacemos swapping (intercambio)”, explicó Ramírez.
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