Lucía Navas
Esta semana estarían listos los estudios previos de los gremios agropecuarios sobre las implicaciones que tendrían en el sector, la reforma tributaria planteada por el Gobierno.
Aunque la propuesta de Concertación Tributaria carece de medidas concretas sobre los cambios que pretende el Gobierno en el sistema de impuestos, la política pretende —entre otras cosas— ordenar las exoneraciones y ponerles plazos de vigencia.
Douglas Alemán, directivo de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), dice que la contrapropuesta del sector recogerá el gran aporte que hace a la economía del país.
Considera que el Gobierno no puede tener como base únicamente, para revisar las exoneraciones, el aporte a las recaudaciones del gremio ganadero y agricultor.
“Son necesarios los tributos, de lo contrario aquí no hay dinero para ninguna obra ni siquiera de apoyo a la producción, mucho menos a las obras sociales”, refiere.
Pero también es importante, dice, poner en números el aporte en toda la estructura económica. “Por ejemplo la producción agropecuaria te garantiza la canasta básica. Tenés que analizar cuánto aporta el sector en generación de empleos y cuánto es el beneficio al consumidor el exonerar la producción”, dice Alemán.
BILATERAL SE NEGOCIA MEJOR
El también diputado sandinista reconoce que “es un gran reto” del gremio agropecuario demostrar en números cómo contribuyen al crecimiento económico.
Ve positivo el hecho que entre los principios de la política de la reforma tributaria está estimular la producción.
Alemán prefiere que las negociaciones con el Gobierno sean bilaterales, tal como está contemplado, y no “de manera multilateral”, porque es un mecanismo que evita que los sectores “entren en competencia” por defender sus posiciones.
El estudio técnico lo realizan en conjunto Faganic, Conagan y otros gremios productivos, los cuales esperan estar listos con el documento final para empezar a negociar con el Gobierno a principios de agosto.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C