La celebración del 33 aniversario de la revolución sandinista estuvo prácticamente huérfana de representaciones de alto nivel. Atrás quedaron representaciones a nivel presidencial, de vicemandatarios que venían a los aniversarios. Esta vez ni los países integrantes del grupo que conforman la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) enviaron a un ministro de Relaciones Exteriores. Todas fueron de muy bajo nivel. Al parecer el presidente inconstitucional en este tipo de celebración se está quedando con menos apoyo cristiano, socialista y solidario de parte de sus amigos.
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