“Ser o no ser, esa es la cuestión”. Así lo escribió William Shakespeare en su obra titulada Hamlet.
Algunos todavía están deliberando si se debe o no participar en las elecciones municipales. Lamentablemente, muchos creen que los fraudes electorales únicamente afectan a los candidatos y partidos políticos; sin embargo no es el caso, revisemos las dimensiones de los daños que nos ha causado el rompimiento del orden democrático, los cuales podemos cuantificar con base en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en la región y la suspensión de la cooperación.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su informe anual destacó un crecimiento del 36 por ciento de los flujos IED en Centroamérica en 2011: Panamá sobresale en primer lugar con US$$2,790 millones; Costa Rica con US$$2,104 millones; Honduras con US$$1,014 millones; Guatemala con US$$985 millones y Nicaragua con US$$967.9 millones.
En Honduras, la economía más atrasada de la región mientras Nicaragua era la más pujante antes de la revolución sandinista en 1979, los flujos de IED este año nuevamente superan a los nuestros, ya que en el primer trimestre de 2012 registraron US$$296.7 millones, lo que representa un incremento de 7.5 por ciento, en relación con el mismo período de 2011.
Lo anterior nos confirma que las estrategias de los países centroamericanos para captar altos niveles de IED están funcionando, menos a Nicaragua que continúa en la cola producto del rompimiento del orden democrático que ahuyenta la inversión extranjera.
Por lo tanto, es falsa la justificación del oficialismo que el retiro de la cooperación y la crisis económica es únicamente producto de los eventos mundiales como la readecuación del servicio de deuda de Grecia y el elevado endeudamiento de los gobiernos de la zona euro, a pesar de los esfuerzos del Banco Central Europeo por mantener su tasa de política monetaria baja, para permitir una mayor liquidez en el sistema financiero europeo. Asimismo, la lenta recuperación económica de los Estados Unidos de América, a pesar de la política expansiva adoptada por la Reserva Federal.
Los costos adicionales para “el pueblo presidente”, consecuencia de los fraudes electorales, son el retiro de la Cuenta Reto del Milenio, la que no terminó de ser ejecutada, quedando un remanente de US$63 millones, y se canceló una millonaria segunda fase; el retiro de US$100 millones anuales de libre disponibilidad que Estados miembros de la Unión Europea aportaban al Presupuesto de la República; la caída de la cooperación que en 2009 alcanzó los US$48 millones, en 2010 US$97 millones y en el 2011 US$102 millones; provocando la reducción de la inversión del Estado en salud y educación que en el 2009 bajó US$24 millones, en el 2010 US$13 millones y en el 2011 US$10 millones.
Todo lo anterior evidencia la relación directa entre el orden constitucional, institucional y democrático, con la generación de riqueza y empleos para reducir la brecha odiosa entre ricos y pobres; sin embargo, la voracidad de los “cristianos, solidarios” solo les permite proteger sus intereses personales y no los de los que llaman “el pueblo presidente”.
El autor es concejal de la Alcaldía de Managua.
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