Luis Alvarenga
A mitad del camino
es el solo
quien asalta la paz
de las fieras de este mundo.
Salteador de huellas,
el solo irrumpe
en el descanso de las
manchas y de los saltos
de roca en roca.
Una mujer azul sale
convertida en rugido
del agua
y el azoro.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B