La recepción se realizará en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán (Muna), el jueves 8 de febrero a las 7:00 a.m. Estas serán entregadas por Patricia Flakoll, hija de la poeta, en una ceremonia solemne
Luis Alvarenga
Poesía de Luis Alvarenga. Llanto y agonía por el fin de vacaciones
Llanto y agonía por el fin de vacaciones
No quiero que la luz
de los trabajadores
hiera mis pupilas de cadáver.
III
“Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la dolorida gente que ha perdido el bien de la inteligencia”
XXI. Un consejero
La ciudad era, pero Managua se llamaba. Ahí el hambre de sembrar paisajes saltó a derribarlas columnas del mar.
XXII. El otro consejero
Pequeño incendio que llama,febril, a ensayarse halcón para traer las herrumbradas llaves de Dios. El niño abre la casa:él mismo saquea las macetas yermas,la loza jamás puestaen celebracióny escancia humedades para siempre jamás custodiadas por el polvo y las grietas.
Visión del crepúsculo
Las esquinas están por guardar sus uniformes colegiales y van a convertirse en flores azules. Una oreja navega sobre las aguas.
I. Selva oscura
Es selva y desiertola playa que encuentra los restos de mi día deslumbrado.“Hombre he sido”, dice la Palabra, que ciego me toma y me resguarda de los cristales del Sol, de las fieras que a todo solitario acechan…
Coda al poema anterior
A mitad del camino es el solo quien asalta la paz de las fieras de este mundo.
II
“¿No socorres a aquel que te amó tanto, y que por ti salió de la vulgar esfera?