La obra poética de Carlos Martínez Rivas es trascendente en la literatura hispanoamericana. Un poeta alimentado por los maestros Darwin, Shakespeare, Virgilio, Chesterton, Lope de Vega, Machado de Asís, Guimarães Rosa, Drummond de Andrade, y Nabokov, fueron algunos de sus guías, y en cuyos textos se leen algunas referencias de los eruditos.
Fue un critico de su tiempo. Sus opiniones sobre sobre pintura, música, medicina, astronomía y política, fueron implacables y dotadas de mucho conocimiento lo que deviene en que CMR, era un gran lector, y un escritor de raíces clásicas, alimentado por mucha información de los autores antiguos, modernos y contemporáneos.
Desde muy joven se reveló como gran poeta. A los 17 años ganó un importante concurso nacional de poesía. El jurado reconoció en sus poesías novedad y originalidad que para muchos solo tenía la calidad Rubén Darío.
Una vez terminado su bachillerato, residió por varios años en Madrid, donde prosiguió sus estudios, asistió en junio y julio de 1946 como invitado y estudiante de Filosofía y Letras y Periodismo. Dicen sus biógrafos que en España se aficionó al alcohol.
En 1984 ganó el premio Rubén Darío en Nicaragua. En los años 90 realizó algunas de sus conferencias sobre arte y literatura en la Universidad Nacional Autónoma, en Managua, erigiéndose así Cátedra Carlos Martínez Rivas.
Cuatro meses antes de fallecer la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua le otorga el Doctorado Hnoris Causa, siendo rector Francisco Guzmán.






