A un rostro

NO prestes atención a la muerte rostro divino. Eres la faz de tus ancestros; pero sobre todode lo venidero, que aún no conoce marchitez.

NO prestes atención a la muerte rostro divino.

Eres la faz de tus ancestros; pero sobre todo

de lo venidero, que aún no conoce marchitez.

Que perezca toda carne anterior a ti.

La sacrificada carne que se esforzó

por definir y fijar esos rasgos tuyos

¿al extremo de equivocarse? No, de llegar

a ese límite abisal en que la perfección

podría haberse equivocado.

A pesar del espacio humano que conduce

inevitablemente al estrago, persiste.

Perdurable como ni siquiera tú misma,

ser contingente, lo eres, sino como tu casta.

No prestes atención a la muerte, rostro divino.

Cultura

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