Wendy Álvarez y Lucía Navas
Nicaragua necesitó invertir 624.3 millones de dólares —(el 8.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)— para erradicar la pobreza general y 39.1 millones de dólares (0.5 por ciento del PIB) para combatir la pobreza extrema en 2011, concluye la Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua, de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).
Este monto podría haberse cubierto en gran porcentaje con la cooperación que Nicaragua recibió de Venezuela en 2011, que fue de 564.1 millones de dólares (sin incluir inversión extranjera directa), según datos oficiales. La transferencia de este fondo a los segmentos más pobres hubiese permitido en un año “elevar su consumo” y por tanto mejorar su situación precaria.
El Banco Mundial también analiza la posibilidad de apoyar al Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) en la próxima Encuesta de Nivel de Vida, dijo la representante del organismo multilateral.
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El flagelo, que en 2011 retrocedió 0.4 puntos porcentuales en la pobreza general (pasó de 44.5 por ciento a 44.1 por ciento) y 0.8 puntos porcentuales en la pobreza extrema (9 a 8.2 por ciento) disminuyó principalmente entre los hombres y con menor ritmo en las mujeres.
Y aunque la población femenina en Nicaragua es ligeramente superior a la masculina (2.91 millones de hombres y 2.97 millones de mujeres), según el Fideg en 2011 la pobreza extrema retrocedió 1.2 puntos porcentuales en los hombres, pero solo 0.3 punto por ciento en las mujeres.
En el caso de la pobreza en general, la disminución en los hombres fue de 0.6 puntos porcentuales, superior al 0.1 punto por ciento en las mujeres, refleja el informe de la encuesta.
La muestra para este estudio fue de 1,730 hogares, con un nivel de confiabilidad de los resultados de 95 por ciento y un margen de error a nivel nacional de 2.4 por ciento; a nivel urbano 1.7 por ciento; y en lo rural 3.1 por ciento.
LAS PRINCIPALES AFECTACIONES

En Nicaragua el 22.4 por ciento de la población tiene dos o más necesidades básicas insatisfechas, retrocediendo esta proporción 1.1 puntos porcentuales en relación con el 2010.
Pero ¿de qué se quejan los nicas? Les aqueja la dependencia económica (29.9 por ciento), cuyo indicador mide la cantidad de personas ocupadas respecto al total de miembros del hogar, así como el nivel educativo del jefe.
También preocupa (18.8 por ciento) el acceso o nivel de calidad de los servicios básicos, así como el hacinamiento. Según datos del Fideg, 22 de cada 100 hogares en el país viven en condiciones de hacinamiento.
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