El programa cómico venezolano Bienvenidos tiene un segmento de chistes que el presentador llama “in-com-pren-si-bles”, así, haciendo énfasis en cada sílaba. En realidad los chistes no es que no se puedan entender, sino que tienen una fuerte dosis de doble sentido.
Muchas de las situaciones que estamos viendo en Nicaragua hoy me recuerdan al segmento de Bienvenidos, pero no porque tengan doble sentido sino porque estas en realidad son “in-com-pren-si-bles”.
Comencemos por las protestas de los orteguistas en contra del gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega. Sí, no es que yo haya redactado mallo anterior, hay protestas contra este gobierno pero son de parte de gente que se declara “orteguista”, partidaria de Daniel Ortega hasta la muerte, pero que protestan amargamente contra las políticas y la corrupción del Inconstitucional que los están perjudicando directamente a unos y de manera imaginaria a otros.
Entre los que realizan estas protestas “in-com-pren-si-bles” están casos que como los de los exmiembros del Ejército Popular Sandinista y “excachorros” (reclutados por los que ellos llamaban Servicio Militar Patriótico) que demandan pensiones y tierras. Estas son personas que el Inconstitucional mandó a la guerra en su primer gobierno y que ahora, muchos de ellos ya muy viejos para trabajar, están en la calle.
- ¿Por qué los cientos de miles de nicaragüenses que no están de acuerdo con este régimen, sus abusos, su corrupción, su ilegalidad y su avasallamiento no son capaces de decir “esta boca es mía”?
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El Inconstitucional no se inmuta ante al necesidad de quienes lo defendieron en los años ochenta y más bien los manda a apalear con la Policía como sucedió el jueves. Vapuleados y ensangrentados estos señores —cuyas demandas podemos apoyar o no— se declaran partidarios del presidente. Un presidente que podría resolverles fácilmente porque tiene el control absoluto de la Asamblea Nacional. Así como ordena poner millones en el Banco del Alba podría ordenar dar pensiones a estos señores.
Otros que no son apaleados, aunque igual bloqueen la Carretera Norte cerca del aeropuerto, son los universitarios que salen a protestar contra el FMI porque este sugirió que se use parte del seis por ciento que se le da a las universidades para fortalecer la educación primaria y técnica.
¿Por qué protestar contra el FMI cuando es el gobierno del Inconstitucional con todo el control que tiene el que puede decidir si acepta la sugerencia o no. Pero los estudiantes no se atreven a decir que protestan contra Ortega.
Otro caso es el de los sandinistas que protestan contra los “dedazos” con que decide la pareja presidencial quién va a ser el candidato a alcalde en cada municipio. He visto fotos de manifestantes con pancartas que rezan: “Viva Daniel… estamos contra el dedazo”. Yo me pregunto, ¿y de quién creen que es el “dedazo” contra el que ellos protestan? Para mí es “in-com-pren-si-ble a simple vista, aunque tal vez este último caso podría revelar alguna lucha interna entre el Inconstitucional y su esposa. O entre la primera dama y otros grupos de poder dentro del orteguismo que sienten que pueden desafiarla a ella pero no se atreven a desafiarlo a él.
Todas estas protestas me resultan difíciles de entender porque son de sandinistas, partidarios de este Gobierno, de este presidente (Inconstitucional) que ostenta todo el poder y que podría resolver todas esas demandas en un santiamén pero no lo hace. No entiendo cómo pueden protestar contra el Gobierno pero seguir creyendo en el presidente.
Pero hay algo que todavía para mí es más “in-com-pren-si-ble”, y es por qué los cientos de miles de personas que no están de acuerdo con este régimen, que no aceptan sus abusos, su corrupción, su ilegalidad y su avasallamiento no son capaces de decir “esta boca es mía”.
Creo que, aunque sea nadando en un mar de incongruencias, los orteguistas están demostrando ser más ciudadanos que el resto porque al menos —y aunque los apaleen— se atreven a exigir lo que ellos creen es su derecho.
eduardo-enriquez laprensani.com
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