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Raigambre
Tuvo que morir alguien del tamaño de Facundo Cabral en Guatemala para que nos diéramos cuenta que aquí existía una estructura mafiosa comandada por un tipo al que llaman “El Palidejo”, con raíces que alcanzan a la Policía, el Consejo Supremo Electoral y jueces, hasta donde se conoce ahora. Va a salir más. La raigambre de estas organizaciones mafiosas suele ser extensa y profunda, y posiblemente nunca lleguemos a conocerla en su totalidad porque, con frecuencia, los que investigan, acusan o castigan, son parte del mismo grupo.
¿Cuántas más?
Si “El Palidejo” no se ha involucrado en la muerte del famoso cantante argentino seguiría siendo un honorable ciudadano nicaragüense, con derecho a elegir y ser electo incluso, y gozando de todos los privilegios que le da tener amistades en las más altas autoridades del país. Imagínese, vehículos oficiales del Consejo Supremo Electoral haciéndole los mandados a un narcotraficante Vistas así las cosas, vale preguntarse: ¿Cuántas organizaciones criminales de este tipo hay incrustadas entre las autoridades del Estado? ¿Hasta qué nivel operan?
Atención oficial
El señor Roberto Rivas dice que en cualquier parte de mundo se hacen documentos de identificación falsos. Es cierto. Lo que no dice el señor Rivas es que en los otros países los delincuentes montan máquinas, instalan fábricas clandestinas, y buscan artistas capaces de hacer pasaportes, ID o cédulas, tan parecidas a las originales que puedan burlar a las autoridades. En Nicaragua no hay necesidad de eso. A los delincuentes les resulta más barato y fácil conseguir los documentos originales, porque desgraciadamente a cargo de la cedulación encuentran a otros tipos de igual calaña que les brindan una atención más oficial. Es el Estado al servicio de los delincuentes. Para qué buscar imitaciones caras cuando hay a disposición originales baratos.
Perversión
El Consejo Supremo Electoral es un armatoste propiedad de un partido, diseñado para restringirle los derechos a los nicaragüenses que piensen distinto, y, por el contrario, aceitado para facilitarle hasta el delito al que piense igual. Esa es la razón por qué tanto delincuente internacional está viniendo a Nicaragua a sacar sus documentos. Basta que entren por la puerta de los “simpatizantes” para que tengan la atención que se les niega a miles de nicaragüenses.
Caso FARC
¿Por qué hubo investigación en el caso de “El Palidejo” y no en el caso de “El Cojo”, el guerrillero colombiano de las FARC que vino a Managua expresamente a sacar su cédula y pasaporte como nacido en Nicaragua y con nombre falso? ¿O es que hay delincuentes permitidos y delincuentes no permitidos? En este caso de las FARC no solo quedó expuesto todo el camino del trámite, sino que salieron a luz pública en un trabajo publicado en LA PRENSA por el periodista Octavio Enríquez, las confesiones de algunos de los involucrados. ¿Cuántos detenidos hubo? Ninguno. ¿Cuántos despedidos? Ninguno. Ni siquiera comentarios. Y es muy probable que Alberto Bermúdez, alias “El Cojo”, todavía use la cédula número 001-080357-0062M que lo identifica como el nicaragüense René Alberto Gutiérrez Pastrán, nacido en Managua, porque aquí se hicieron de la vista gorda descaradamente.
Tumor
¿Por cuánto tiempo más va a seguir sosteniendo Daniel Ortega este Consejo Supremo Electoral que es un tumor purulento de Nicaragua? Se cae a pedazos. Es una vergüenza nacional. Ni los corren ni renuncian, que debería ser el primer paso para sanearlo. Los que se han ido han sido muertos y ahora uno, preso. Pero tan acostumbrados estamos a cada disparate, que nadie se sorprendería si mañana sale Ortega decretando que aun muertos o presos seguirán siendo magistrados, pues su mayor temor es nunca poder volver a reunir un equipo electoral de esta calaña.
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