Al suprimir de hecho el parque memorial del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y erigir allí un monumento a la alianza de gobiernos populistas llamada Alba, el régimen orteguista no está cometiendo un simple error, como creen algunos, sino ejecutando un acto político gubernamental consciente y premeditado.
El memorial del doctor Chamorro Cardenal —declarado Mártir de las Libertades Públicas mediante decreto de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en noviembre de 1980— fue construido en el mismo lugar donde lo acribillaron a balazos el 10 de enero de 1978. Desde entonces ese monumento ha sido un santuario de la libertad para el pueblo de Nicaragua.
Posteriormente, cuando se aprobó la Constitución de 1987 algunos de los pocos diputados democráticos que habían entonces en la Asamblea Nacional con función constituyente, propusieron que se incluyera al doctor Chamorro Cardenal en el Preámbulo constitucional, como Héroe Nacional, junto a José Dolores Estrada, Andrés Castro, Emmanuel Mongalo, Benjamín Zeledón, Augusto C. Sandino, Rigoberto López Pérez y Carlos Fonseca Amador. Pero el FSLN, que dominaba aquella Asamblea con más de 60 diputados, igual que ahora, rechazó la justa moción de los diputados democráticos.
Aquella negativa fue una mezquindad política y una demostración de sectarismo ideológico hacia el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. No tuvieron la hidalguía ni la honestidad histórica de reconocer que el doctor Chamorro no solo luchó ejemplarmente hasta dar su vida por la libertad, sino que con su muerte desencadenó la insurrección popular que le permitió al Frente Sandinista tomar por asalto el poder.
Sin embargo, aunque el doctor Chamorro Cardenal fue excluido del Preámbulo constitucional de los héroes nacionales, no lo pudieron erradicar del corazón y la memoria de su pueblo. Por eso ahora lo quieren sacar de la historia, de la cual tratan de borrar incluso a héroes del mismo FSLN que lucharon contra la dictadura somocista mucho más y mejor que Daniel Ortega.
Hay quienes por miopía política o conveniencia no quieren ver que el propósito del orteguismo es imponer poco a poco un sistema totalitario. El orteguismo se inspira en el lema del siniestro Ministerio de la Verdad descrito por George Orwell en su magistral obra titulada 1984 , según el cual: “Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado”. La versión orteguista del Ministerio de la Verdad orweliano es sin duda el denominado Consejo de Comunicación Social y Ciudadanía, que cuenta todos los días su propia versión falsificada de los hechos y pretende borrar de la historia a los héroes nacionales que lucharon no simplemente para tomar el poder, sino para establecer una república democrática justa y verdaderamente solidaria.
O sea que quieren otra vez matar al doctor Chamorro Cardenal. Pero tampoco ahora podrán arrancarlo de la historia, como no pudieron hacerlo quienes lo mataron físicamente, en 1978, ni quienes lo excluyeron en 1987 de la galería constitucional de los héroes nacionales, en la cual un día tendrá que ser colocado para siempre.
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