Querida Nicaragua: “Diversionismo” ha sido el adjetivo acuñado por los camaradas para señalar a aquellos miembros de su partido que, en lugar de obedecer los dictados de la comandancia suprema, se ocupan de hacer ciertas críticas no convenientes para ellos, o de criticar cualquier otro asunto, desviando la atención de lo que es esencial para su partido.
En las dictaduras totalitarias de izquierda, como la que padecemos actualmente, es la oposición la que cae en el “diversionismo”.
En lugar de protestar por lo esencial, hay quienes se ocupan de hacerlo por lo no esencial, criticando las añadiduras y no el origen del problema.
Criticar que algunas ciudades estén convertidas en basureros es un asunto importante pero no esencial.
Lo esencial es reclamar el estilo dictatorial y absolutista del Gobierno, el sometimiento total del poder judicial al danielismo, la actitud sumisa y borreguil del Consejo Supremo Electoral, el sometimiento de la Contraloría General de la República, de la Fiscalía, de la Procuraduría de Derechos Humanos, de la Procuraduría de Justicia.
Problemas vitales son: la ausencia del Estado de Derecho, de una gobernabilidad correcta, ordenada y justa. Problema es la educación, los miles de niños que se quedan sin escuela.
Estos son algunos de los problemas que habría que protestar haciendo manifestaciones, huelgas, protestas continuadas, marchas hacia la Asamblea Nacional y hacia el reducto presidencial.
Reclamemos todas estas irregularidades, conquistemos una democracia y los otros problemas serán solucionados por un gobierno respetuoso de las leyes, un gobierno democrático, verdaderamente justo, cristiano y solidario con su pueblo.
Estamos cayendo en lo que los camaradas llaman “diversionismo” cuando emprendemos campañas, por ejemplo, sobre la diversidad sexual, un tema serio, muy delicado que no se debe resolver con gritos y pancartas, sino que abriendo un amplio debate para que la opinión pública pueda expresar libremente su criterio. Es un tema conflictivo, que no se resuelve amenazando con publicar una lista de supuestos homosexuales existentes entre los legisladores. Todo esto levanta una polvareda mediática, informativa y hasta sensacionalista que nos aleja de los verdaderos problemas que tenemos en la nación y que son los mencionados antes.
Y la protesta de este y otros temas diversionistas de parte de algunos sectores de la sociedad, solo favorecen al gobierno dictatorial, pues siente que nadie le cuestiona sus abusos, sus malversaciones, el enriquecimiento ilícito tanto del mandatario como de sus corifeos en los poderes del estado y en los ministerios y entes autónomos.
Fue el mismo FSLN, en sus primeros tiempos, cuando todos lo apoyábamos, el que nos enseñó a protestar, a hacer huelgas de hambre, a montar vigilias en los atrios de las iglesias, a enfrentar con valor a los militares armados hasta los dientes.
Como nosotros somos otro tipo de hombres no estamos llamando a la violencia. Llamamos a criticar y combatir el origen de esta tragedia, el régimen ilegal y dictatorial que padecemos.
Exijamos que haya elecciones limpias, que terminen los fraudes, que lleguemos a otras elecciones presidenciales con la seguridad de que ganará en buena ley, el mejor candidato. Un presidente libremente electo, con un buen gabinete que enfrente con éxito los problemas que aquejan a la nación. Tanto morales, como materiales. Y sepamos qué clase de gobierno tenemos y cómo podemos cambiarlo.
El autor es director general de Radio Corporación
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A