Wilder Pérez R.
Anuló leyes ambientales nacionales e internacionales para construirla, le llamó su “proyecto estrella”, lo tomó como algo personal, le puso el nombre de un héroe nacional, invirtió 40 millones de dólares, hizo fiesta en la inauguración del 7 de febrero, y cuando le tocó reconocer el desastre ambiental, su respuesta fue: “Yo no me sentaba a trabajar con los técnicos”.
Es Laura Chinchillla, la presidente de Costa Rica que ocasionó un desastre ambiental en su país y en Nicaragua, con el argumento de defenderse de una supuesta invasión nicaragüense, pero que ahora elude responsabilidades.
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El resultado de Chinchilla no solo fue un desastre ambiental en la zona fronteriza, sino que además obliga a Nicaragua a reforzar el dragado.
Así lo anunció Edén Pastora, responsable de los trabajos de limpieza del río San Juan. Según Pastora, ya no serán cinco, sino siete las dragas que operarán en el río San Juan de Nicaragua.
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En una entrevista ofrecida en París, Francia, cuando le preguntaron sobre el procedimiento de la carretera, Chinchilla respondió: “Bueno, digamos que no le preguntan a uno por dónde pasar la maquinaria, Dios libre, o no le preguntan a uno qué árbol cortar ni nada, uno no puede meterse en esos detalles, eso siempre está en manos de quienes conducen las obras desde el punto de vista técnico”.
Pero los técnicos nunca tuvieron oportunidad de prever nada, porque Chinchilla no se los permitió. “No se podía desarrollar, al menos en su etapa inicial, esta obra con las características de los detalles que conllevan obras que sí se planifican”, dijo.
Esa fue la justificación que llevó Chinchilla a emitir el decreto ejecutivo número 36440-MP, del 21 de febrero de 2011, que estableció el proyecto 1836 como una construcción de emergencia.
Pero hasta eso violó. El decreto advierte, en sus puntos ocho, nueve y diez, que la zona es vulnerable y de alto riesgo de desastre dadas las condiciones naturales, por lo cual, en el artículo tres manda a proteger “la vida, la integridad física, los bienes y el ambiente”.
PROMESA DEMAGOGA

Tras reconocer el desastre ambiental, Chinchilla ofreció mitigar la situación en su país. Pero hasta en eso patinó porque la mitigación solo se realiza cuando se ha hecho alguna planificación.
Kamilo Lara, el experto ambiental que demandó al Gobierno de Costa Rica ante la Corte Centroamericana de Justicia por la construcción de la carretera, dijo que “lamentablemente las medidas de mitigación pudieron haberse hecho si existiera un estudio de impacto ambiental previo, porque son para evitar o amortiguar un daño, pero en este caso, el daño ya está hecho, y no cabe ningún procedimiento ambiental”.
Lara mencionó que, en todo caso, lo que se requiere es restaurar y tratar de volver al punto inicial, “aunque nunca va a ser igual”.
Lo mismo opinó Norving Torres, presidente de la Fundación Amigos del Río, pues señaló que la lapa verde, el jaguar, son especies tímidas, no van a pasar por esa carretera porque cortó la conexión de las especies.
“El tiburón toro, el pez sierra, el sábalo real, no van a ser beneficiados con esa mitigación, porque el río San Juan y el Humedal Caribe Norte de Costa Rica no van a tener la dinámica hidrobiológica (de vida en el agua)”, explicó Torres.
Entrevista completa de La Nación en:
http://www.nacion.com/2012-05-25/ElPais/Chinchilla-admite-necesidad-de-mitigar-impacto-por-trocha.aspx
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,5 A