Freddy Potoy Rosales
La situación en el país ha empeorado en muchos aspectos, principalmente por los antivalores que se ha encargado de fomentar el régimen tiránico del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Y para que no digan que siempre cuestiono al Gobierno, comenzaré mencionando el caso de un empresario cínico que como gran cosa se ufana de decir que no tiene problemas con el Fisco porque él paga los caprichos de los funcionarios corruptos. Y lo peor es que después se llena la boca hablando mal del Gobierno.
Este hombre que es conocido en su gremio por estas cosas, es tan corrupto como quienes administran los negocios de la familia presidencial que no se dignan en pagar los impuestos a la Dirección General de Ingresos (DGI), según lo que ha publicado LA PRENSA. Este empresario es tan perverso que ahora que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presiona con las reformas en el INSS, él es de los que considera que está bueno que los pobres paguen más y que se extienda la edad de jubilación hasta los 65 años (tal como lo plantea el Gobierno), si al final de cuentas él, su familia y amigos generacionales no serán perjudicados. Tamaña canallada la de este sujeto.
Luego, uno revisa la composición de quienes dirigen las instituciones del Estado, los que conforman algunas cúpulas empresariales, los sindicatos, las universidades, los gremios estudiantiles (secundaria y universidades) y la corrupción es igual o peor.
Y como si fuera poco, la sociedad cómoda, timorata, oportunista, prebendaria y sin el interés de cambiar el futuro del país, no invierte como se debe en la capacitación de jóvenes que serán los líderes y que podrían dar un vuelco a esta cultura mediocre que no permite el desarrollo integral de la nación.
Causa tanta decepción ver y oír al presidente inconstitucional Daniel Ortega promoviendo los antivalores y aplastando la democracia, como ver a un vulgar conductor, sea taxero o busero, así como a cualquier persona que abre la ventana de su vehículo, lanzando una botella o bolsa plástica después de haberse tomado el agua o el líquido que contienen.
Con los últimos acontecimientos, donde la podredumbre en los mandos policiales ha salido a relucir una vez más, la situación de los nicaragüenses se vuelve complicada. Ya no hay un referente de autoridad, institucionalidad, democracia ni respeto por los distintos derechos que le asisten a los ciudadanos. El sistema de justicia integrado por varias instituciones simplemente se ha convertido en un “ejército” de abusivos capaces de encarcelar, despojar de sus bienes y torturar a cualquiera. El colmo es que hasta el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) ha entrado en esta dinámica, adjudicando manzanas de tierra al dueño de una propiedad que tiene inscrito en el Registro de la Propiedad menos de lo que aparece oficialmente en el Catastro.
Así es que por donde uno busque destellos de una correcta conducción del país, la situación es compleja.
Sin embargo, toda esta turbulencia refleja que hay muchas cosas por las cuales seguir trabajando en este país, con tal de no ver en el futuro a estudiantes con pintas de vagos (alentados por el FSLN) en horas de clases en las calles de Managua, en vez de estar aprovechando el 6 por ciento para las universidades o invirtiendo el dinero de sus padres en cursos para aprender otros idiomas y estar listos para aspirar a becas y estudiar en Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Italia, Canadá Finlandia, Bélgica, Suiza, Suecia, Noruega, Holanda o cualquier otro país desarrollado.
Solo imaginemos que si este Gobierno usara esa energía y recursos que derrocha en tanta maldad contra la mayoría de los ciudadanos que no son de su partido político, en ser transparente, respetar la democracia, apoyar a los jóvenes y no utilizarlos como instrumentos políticos, promover la justicia verdadera, tener una Contraloría eficiente o una Policía honesta, la situación de Nicaragua sería próspera porque el país cuenta con excelentes recursos humanos y una riqueza natural que serían aprovechados. Además, toda la cooperación internacional que Ortega ha echado del país, estaría apoyando el crecimiento de Nicaragua. El llamado a seguir trabajando es para que algún día salgamos de esta postración.
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