Wendy Álvarez Hidalgo
Nicaragua continúa dando pasos de tortuga en su batalla por alcanzar la alta competitividad. Es el tercer país menos competitivo en América Latina, superando solo a Venezuela y Bolivia.
Y aunque en los últimos seis meses el país mostró avances en siete de los diez indicadores que mide el ranking de competitividad para países de Latinoamérica, no ha podido salir del atolladero, según el Instituto de Competitividad, de la Escuela de Negocios (ADEN), con sede en Argentina y con presencia en 15 países de la región.
Basado en información oficial y en estudios hechos por organismos internacionales, como el Foro Económico Mundial, el ranking de ADEN revela que entre octubre del 2011 y abril de este año, Nicaragua ha avanzado en materia de cobertura de las necesidades básicas de la población, estabilidad macroeconómica, institucionalidad e infraestructura.
También hay mejorías en el acceso a tecnología, competencia de mercados y salud. En contraste, se ha retrocedido en materia de educación, eficiencia de las relaciones laborales, según refleja el estudio semestral que publica ADEN desde el 2009. Esta es la tercera vez que se incluye a Nicaragua.
Desde el año 2009, ADEN Business School creó el Instituto de Competitividad, con el objetivo estratégico de generar estimaciones de competitividad para los países latinoamericanos.
[/doap_box]
PEQUEÑA MEJORÍA
Ricardo Greco Guiñazú, presidente del grupo educativo ADEN, afirma que con relación al ranking de octubre del 2011 el país ha repuntado 0.36 por ciento, ubicándose con una puntación global de 57.8 puntos. Este mismo puntaje logra República Dominicana. Venezuela obtuvo 57.7 puntos y Bolivia 54.9.
No obstante, la competitividad del país tiene un mayor repunte o mejoría si se compara este último ranking con los resultados del primer informe. “En su conjunto, desde la estimación de base (fines 2010), la competitividad-país ha mejorado en Nicaragua un 1.03 por ciento”.
LAS FORTALEZAS Y RETROCESOS
En materia macroeconómica, Greco señala que si bien hay un avance en este indicador, advierte que persiste la alta tasa inflacionaria en Nicaragua, lo que “impide mejorar más en esta áreas”.

Sobre el acceso a tecnología, el estudio observa que hay “avances importantes en lo que se refiere a usuarios de internet y uso de comunicaciones en empresas y hogares, como también a la difusión de redes comunicacionales y adopción de TIC”.
En cuanto a la eficiencia de las relaciones laborales, Greco explica que ha habido un retroceso en “indicadores laborales como el empleo informal y la tasa de participación de la fuerza laboral. También el costo laboral unitario actúa como un factor de distorsión de la competitividad”.
En el caso de educación, donde hay deterioro, el especialista señala que esto está relacionado con el gasto corriente y el gasto de inversión pública que no corresponde con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
“Hacia futuro, debe tenerse en cuenta que el país se encuentra inserto en un contexto de perspectivas que a nivel regional no son las mismas que hace un año, sino que han desmejorado. Es posible que peores noticias provenientes del mundo en su conjunto, en particular de EE. UU., no ayuden a la competitividad (remesas, comercio, términos de intercambio)”, afirma.
El especialista apunta que si bien Nicaragua es el país menos competitivo en Centroamérica, se ha visto beneficiado por los altos índices de inseguridad que golpean a Honduras, Guatemala y El Salvador, los cuales han perdido competitividad como consecuencia de la violencia y la actividad delictiva.
“El capital se va a refugiar en países o lugares donde se sientan seguros, y hoy por hoy Nicaragua brinda mucha más seguridad ciudadana que los tres países del norte”, añade. Esta situación explica en parte, según Greco, el crecimiento de la inversión extranjera directa, que el año pasado rozó los mil millones de dólares.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 C