Por Auxiliadora Rosales
Es común que muchas mujeres crean que por entrar a la etapa de la menopausia ya no existen riesgos de embarazarse, pero esto no siempre resulta así. Según los expertos, solo cuando se lleva un año entero sin menstruar la fertilidad abandona el cuerpo femenino.
Durante las primeras etapas de la menopausia, entre los 40 y 48 años y mejor conocido como perimenopausia, se dan irregularidades en el período menstrual, así como cambios que afectan el estado de ánimo y físico de la mujer.
“Los ovarios van mermando su actividad de manera gradual, reduciendo así la capacidad de concebir, pero no anulándola”, expresa la ginecóloga Greta Solís, del Instituto de Climaterio y Menopausia.
La doctora Solís explica que la menopausia no sucede de un día para otro, ya que es precedida por la perimenopausia, la cual genera irregularidades menstruales y ovulaciones intermitentes que pueden ocasionar que la mujer se embarace en la fase final de su etapa reproductiva, generalmente por desconocimiento. “Incluso después de la última menstruación la mujer se tiene que cuidar porque en ese año se puede producir un embarazo producto de óvulos rezagados en los ovarios. Se le conoce como ovulación fortuita”.
En este proceso de la menopausia se da una disminución de hasta el 97 por ciento de la fertilidad, pero con el tres por ciento fértil se puede dar un embarazo.
¿CÓMO PROTEGERSE?
La especialista recomienda a la mujer protegerse con un método preferiblemente de barrera, no hormonal, ni llevar el método del ritmo.
Si la mujer se embaraza después de los 40 años debe saber que tanto ella como su bebé corren riesgos, tales como: sufrir abortos espontáneos, preeclampsia y malformaciones fetales, así como el síndrome de Down.
La ginecóloga explica que un aborto espontáneo y las malformaciones no se pueden prevenir, solo la preeclampsia si la mujer evita subir de peso, así como las bebidas alcohólicas y el cigarrillo.
“Hay muchas embarazadas que no le dicen a sus médicos que de vez en cuando consumen aunque sea una copa y hasta piensan que un cigarrillo no hace daño, pero sí le restan oxígeno a su bebé cada vez que lo hacen”, exhorta la doctora Solís, quien afirma que estos embarazos generalmente terminan en cesárea porque la placenta, al igual que todo el organismo, está más madura y carece de nutrientes y oxígeno.
RECOMENDACIONES
En esta etapa es muy importante cuidar el embarazo. Las citas al médico deben ser más frecuentes, al igual que los ultrasonidos especiales. Su médico deberá recomendarle el mejor tratamiento para que el bebé no sufra de bajo peso y se pueda evitar un parto prematuro.
“En la vida todo tiene su tiempo y la naturaleza es sabia. Una madre de 50 años está muy cansada y con un desgaste físico. No es una etapa para comenzar la maternidad, sino para descansar. Un embarazo es para disfrutarlo y vivirlo feliz, no con complicaciones”, reflexiona la ginecóloga.
ALIMENTACIÓN BALANCEADA Y DE CALIDAD
Para llevar a feliz término su embarazo, la alimentación es fundamental. La médico nutricionista María Luz André, especialista en medicina estética y homeopatía, asegura que la dieta de una embarazada debe ser de calidad y variada.
Las comidas, por tanto, serán ricas en alimentos muy diversos, en los que estén presentes de manera abundante los alimentos frescos, fundamentalmente cereales, frutas, verduras, pescado, carnes, huevos y lácteos.
Es importante insistir en que no se puede consumir de un tipo de alimento en exceso, tampoco que falte cierto producto en la dieta.
La nutricionista explica que las necesidades calóricas de una embarazada no son tantas como se ha creído tradicionalmente. Para el correcto desarrollo del feto es suficiente con incrementar 250 calorías a la dieta diaria.
“Las proteínas de los productos de origen animal (pescado, carne, huevos, legumbres y lácteos), así como las legumbres son básicas para la dieta del ser humano y aún más para una mujer embarazada, aunque no deben suponer más del 15 por ciento. Tampoco debe faltar en la alimentación los vegetales (frutas y hortalizas) y los cereales, siempre ricos en fibra y sin azúcar”.
Por otra parte, hay que evitar el consumo de grasas, que provienen fundamentalmente de las frituras, bebidas gaseosas, sales y dulces. Todo se debe consumir con moderación y siempre prefiriendo la sal yodada.
TOME ÁCIDO FÓLICO
La vitamina fundamental para las mujeres en estado de gestación es el ácido fólico, el cual está presente en las verduras de hoja verde, los espárragos, las legumbres y el hígado. Para las embarazadas es imprescindible tomar al menos 0.4 mg al día, principalmente en las primeras semanas.
Una buena provisión de ácido fólico ayuda a proteger al feto de contraer ciertos defectos congénitos de la espina dorsal y del cerebro. “Si no se pudiera consumir la cantidad necesaria, ya que mediante la alimentación exclusivamente puede ser difícil, podemos suplementar con complejos vitamínicos adicionales”, aconseja la nutricionista.
Una mujer embarazada debe hacer seis comidas al día: desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde, cena y antes de acostarse. Para superar el hambre entre comidas, ingiera queso, yogurt, almendras y nueces. Las frutas y las verduras deberán ser las mejores, desechando las fuentes de grasas, como pasteles, aperitivos de papas o bebidas gaseosas.
Una mujer en estado de gestación requiere también mantener su cuerpo bien hidratado. Por eso, se le recomienda beber mucho líquido, como mínimo 12 vasos con agua al día y se puede complementar con un zumo de frutas y leche descremada.
ÚTILES CONSEJOS
Teniendo en cuenta que la mujer gestante está en la perimenopausia, debemos además tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
Consumir en mayor proporción alimentos crudos, frutas, verduras y cereales integrales.
Evitar el exceso de proteínas, ya que contribuye a perder calcio por la orina.
Evitar el alcohol, la cafeína y el azúcar, ya que agravan síntomas como los cambios anímicos y algunos trastornos urinarios que suelen aparecer en este período.
Incorporar a la alimentación fitoestrógenos (estrógenos vegetales). Se comportan en el organismo como una forma débil de estrógenos, por lo cual alivian algunos síntomas de la menopausia. Los fitoestrógenos los podemos encontrar en alimentos como la soja, el tofu, miso, linaza, dátiles, cereales, verduras y legumbres.
Las vitaminas E y C reducen también la sensación de bochornos y calores.
El calcio, el magnesio y el zinc alivian el nerviosismo y la irritabilidad y también protegen ante la pérdida de masa ósea.
Haga ejercicios previo, durante y después del embarazo. Todas aquellas mujeres que estén rondando los 40 años deben hacer ejercicios para prevenir los problemas del aumento de peso durante la menopausia.
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