Por Auxiliadora Rosales
Recibir la noticia que sería abuela a los 36 años, edad en la que muchas mujeres aún están procreando, tomó por sorpresa a Aricely Calero, originaria de Masaya y docente de profesión. Su hija Joseling de los Milagros Tuckler, de 17 años, se preparaba para ser mamá.
“Al principio la noticia me sorprendió, fue de susto. ¿Cómo vamos a hacer? pensé al instante, pero nunca fue de negación o rechazo. Uno tiene la ilusión de ver a sus hijos profesionales antes de llegar al matrimonio, pero en este caso llegó antes el resultado del fruto del amor. Mi hija dio un paso apresurado, uno más del que le tocaba, pero lo más importante era prepararnos para recibir al futuro miembro de la familia”, expresa Aricely, quien hoy, de 40 años, ya tiene dos nietos: Javier Alejandro, de 3 años, y María Sofía, de 20 meses. “Estos niños son una bendición de Dios y siempre fueron bienvenidos en casa”, dice con mucho orgullo Aricely.
Joseling cuenta que su mamá ha sido su principal apoyo desde el inicio. “Ella comprendió la situación y me ha apoyado con la crianza de mis hijos para que yo pudiera continuar con mis estudios. Ahora que trabajo, su apoyo ha sido mayor”.
TIEMPO DE MÁS RESPONSABILIDADES
Aricely afirma que ser abuela ha sido una etapa no solo de mucha felicidad, sino también de más responsabilidades. “El cambio que tuve en mi vida fue de más responsabilidad, porque sabía que mi hija no estaba preparada para desarrollarse en esa faceta de madre. La responsabilidad siempre ha sido de ella, pero el cambio no fue tan brusco”.
Para Aricely ser abuela joven tiene muchas ventajas. “Creo que la vida está llena de ventajas, aunque tengamos tropiezos o temores. Ahora me siento con mucha alegría y fuerza para ayudar a criar a mis nietos. También me ha permitido conocerlos y contribuir a su educación. Tengo la oportunidad de transmitirles valores que para mí son la base fundamental en la vida”.
Para esta joven abuela esta experiencia es muy hermosa porque está estableciendo una estrecha relación con sus nietos.
“Mi consejo para las madres que están en la situación de ser abuelas jóvenes es que nunca dejen de amar a sus hijos, apóyenles siempre sin importar cuán difíciles sean las circunstancias”.
Joseling, ahora de 21 años, trabaja en un call center. A los 17 años dio a luz a su primer hijo y a los 19 a su segunda hija. Según ella, la crianza compartida entre sus padres ha sido una gran ventaja, ya que le permitió concluir sus estudios y ahora trabajar.
“Siempre nos ponemos de acuerdo con respecto a los niños y nunca hay una contraorden. Los niños son atendidos por mí en la mañana. Mi papá también nos ayuda, mi madre los ve por la tarde y mi esposo se hace cargo de ellos por la noche hasta que yo llego del trabajo”.
ABUELA CONSENTIDORA
Otra abuela que se ve estupenda es Gioconda Artola, madre de Xiomara Blandino, Miss Nicaragua 2007 y abuela de Mario Sebastián Sacasa Blandino. Ella se declara una “abuela consentidora” y disfruta esta nueva faceta en su vida.
“Mi nieto tiene 10 meses y ya lo consiento mucho, pero con responsabilidad. No concibo privar a los nietos vivir momentos de felicidad, libertad y complicidad con sus abuelos porque todo eso es lo que forjará entrañables recuerdos en sus memorias. Y claramente lo digo, de vez en cuando hay que dejarlos hacer lo que los padres no los dejan hacer”, expresa entre risas y complicidad Gioconda Artola.
¿A quién se quiere más: a los nietos o a los hijos?
Creo que no se puede hablar literalmente de querer más a los hijos o a los nietos, lo que pasa es que con los nietos se vuelve a amar a los hijos. Ser madre es una de las experiencias más maravillosas que hay en la vida, no hay comparación, pero de repente ves a ese chiquito, esa carita linda y te repites: es el hijo de mi hija, y empiezas a sentir que recorre por tu cuerpo ese llamado de la sangre.
Me parece mentira que ese ser tan pequeño que es mi nieto me haga sentir tan bien, tan vital, tan feliz y tan llena de vida. Yo jamás, pero ni en sueños, pensé o me creí capaz de llegar a amar a otro ser como amo a mis hijos, pero así es. Los hijos son nuestra prolongación y los nietos una bendición, el mejor regalo de Dios.
¿Cuál cree que debe ser el papel de la abuela de hoy?
Las abuelas de hoy, lejos de sentirse viejas, son en muchos casos personas activas que trabajan, que tienen proyectos de vida, que disfrutan su tiempo y energía, pero aún con toda la modernidad y tecnicismo, creo que seguirán haciendo lo que hacían las abuelas de ayer y que es lo mejor que saben hacer: consentir a sus nietos, cuidarlos, amarlos, llenarlos de todos los mimos habidos y por haber, llevarlos al parque, jugar con ellos, prepararles su comida favorita, llenarlos de regalos, contarles cuentos e historias…
Para mí, una abuela debe ayudar a sus hijos en la crianza de los nietos, más aún cuando ellos trabajan, claro, sin suplantar el papel de los padres, porque es a ellos que les corresponde la responsabilidad absoluta de educar a sus hijos. La abuela de hoy, igual que la de ayer, puede revivir la experiencia de crianza, pero sin responsabilidad directa de ejercer el rol de padres, porque ese no lo sustituye nadie.
¿Convertirse en abuela le cambió la vida?
Ser abuela me cambió la vida, no sabía que Dios me tenía preparado ese regalo. Es un sentimiento lindo, yo digo que estoy enamorada de mi nieto, porque cuando no está conmigo, ando pensando en él, en su carita, en su sonrisa, es algo especial. Mi vida se llenó de alegría, de esperanza, de muchas ganas de vivir para compartir mucho con él.
¿Qué consejos puede compartir con las demás abuelas?
*Es importante estar claras que la posición de una es de ayudar, aconsejar, pero nunca tomar decisiones con respecto a la educación del nieto. Eso evitará conflictos con los padres.
*Como abuelos tenemos una gran responsabilidad, ya que somos portadores de la historia de la familia y somos transmisores de cultura y de valores.
*Darles mucho, mucho, pero mucho amor, consentirlos, enseñarles valores, buenas costumbres y jugar mucho con ellos.
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