Cuando el padre se involucra en la educación de sus hijos, construye un hogar más sólido y fuerte. Así como el amor de una madre es importante, el del padre también lo es. LA PRENSA/ AGENCIA.

Un deber compartido

En la actualidad, las madres han dejado de ser las únicas cuidadoras y educadoras de los hijos. Cada vez más los padres se lanzan a la tarea de cambiar pañales, bañar al bebé, prepararles el biberón y despertarse en la madrugada.

Por Auxiliadora Rosales

En la actualidad, las madres han dejado de ser las únicas cuidadoras y educadoras de los hijos. Cada vez más los padres se lanzan a la tarea de cambiar pañales, bañar al bebé, prepararles el biberón y despertarse en la madrugada.

Según sociólogos y psicólogos, entre otros estudiosos del tema, este creciente comportamiento se debe a que cada vez hay más hombres viudos o divorciados. También aumenta el número de madres que trabajan, hay más desempleo masculino y femenino, y hay un surgimiento de grupos que replantean el papel del varón y una nueva paternidad.

Para Ledia Gutiérrez, psicóloga familiar, los roles en casa y de crianza de los hijos no tienen que ver con el género. Tanto el hombre como la mujer pueden y deben cumplirlos.

“Lo que sucede es que tradicional y culturalmente, las mujeres, encargadas de la educación de los hijos, hemos repetido valores machistas en nuestras familias. En la medida que tanto madres como padres les enseñen a sus hijos a respetar a la mujer habrá menos violencia intrafamiliar. Hay que enseñarles a ser cariñosos, a que no hay nada de malo que jueguen con muñecas y que sean mimosos con sus hermanas y el resto de la familia”, aconseja la psicóloga Gutiérrez, quien precisa que todos los padres quieren que sus hijos sean felices, saludables, buenas personas, pero que está en ellos ayudarles a conseguirlo.

“Es difícil y complejo, pero también apasionante. Requiere de paciencia, tiempo y mucho amor tanto de la madre como del padre. De esa manera se formarán personas más integrales”.

DESDE EL EMBARAZO

De acuerdo con la psicóloga, es la mujer la que tiene que involucrar al hombre en todo lo que concierna al hijo desde que está embarazada.

“El hombre debe mimar mucho más a su mujer cuando está embarazada, de esa manera se integrará a la crianza desde que el bebé está en el vientre de la mujer. Es importante que la acompañe a todos los chequeos médicos, que esté presente en el parto y comparta la crianza con la mujer. Hay que ser padres presentes y no dejar toda la labor a las madres porque es un asunto y responsabilidad de dos”, exhorta Gutiérrez.

Sin duda, a este grupo de hombres que han replanteado su paternidad, estar presentes y disponibles en el mundo de sus hijos les exige un cambio profundo que va más allá de la limpieza, la comida de los hijos, entre otros problemas cotidianos, ya que las mayores dificultades se encuentran en la comunicación con los hijos y en la disponibilidad de tiempo para estar junto a ellos.

RECOMENDACIONES

La psicóloga Ledia Gutiérrez recomienda a los padres dejar un tiempo especial para estar con sus hijos.

“Es hora que los hombres se vuelvan actores de la crianza de los hijos y que no sigan justificando su labor con el tema de que no tienen tiempo”.

Aconseja a los padres ir a la escuela de sus hijos y ayudar con las tareas escolares. También que los lleven al médico. “El hombre no se hace menos fuerte en la medida que se ocupa de tareas de la casa y la crianza de los hijos”.

Los hijos precisan más los ejemplos que las enseñanzas, y los padres son los mejores ejemplos que tienen los hijos.

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