Por Auxiliadora Rosales
Una de las tareas más importantes y a la vez difíciles de los padres de familia es guiar a los hijos adolescentes. En principio porque es una etapa que se ubica entre la niñez y la vida adulta, en la cual surge el enamoramiento, el noviazgo por primera vez, las salidas a fiestas, los nuevos gustos, como el vestuario y arreglo personal, entre otros temas que muchas veces asustan a sus progenitores.
“En la adolescencia, como en la infancia, debemos estar cerca de nuestros hijos para ayudarles a tener un desarrollo integral y prepararles para una vida plena, atentos a sus necesidades y problemas”, sugiere la psicóloga familiar María Lourdes Ruiz.
La experta asegura que en la adolescencia se dan cambios fisiológicos, de desarrollo cognoscitivo, moral, social y de la personalidad del individuo.
“Es la etapa en la que el joven aspira y se esfuerza por saber quién es y qué quiere ser; en la que quiere conocerse a sí mismo y proyectar y elaborar los ideales de vida para el futuro. Es la etapa en la que podremos predecir el adulto en el que se convertirá”, asegura la especialista.
Para los padres es muy difícil congeniar con los adolescentes, afirma la psicóloga, porque esto viene a revivir su propia adolescencia de rebeldía y posiblemente sus hijos dejarán de ser esos niños obedientes y sumisos porque se irán sintiendo mayores y lucharán por su independencia.
Ruiz sugiere que los padres sean comprensivos con sus hijos en esta etapa de transición, mostrándoles también actitudes positivas, evitando la violencia y las agresiones físicas y emocionales, así como evitar avergonzarlos frente a los amigos. Y ante todo, mantener abiertas las vías de comunicación.
EL PRIMER NOVIAZGO
Este es uno de los acontecimientos en la vida de los hijos que preocupa mucho a los padres, sobre todo porque se desconoce quién es el afortunado o afortunada.
Ruiz asegura que en este caso los padres tienen que armarse de dosis de paciencia, tolerancia, aceptación, comprensión y diálogo, pero sobre todo llenarle a los hijos el “tanque emocional”, porque los adolescentes necesitan sentirse amados y que se les dé un tiempo especial, por lo que los padres deberían salir con ellos y escucharlos en todo momento, porque siempre tienen algo nuevo que contar.
Es de mucha importancia también hablarle a los hijos sobre la responsabilidad de la sexualidad y del noviazgo.
“Hay que decirles que el noviazgo es para conocer a la otra persona y que se le debe respetar en todos los sentidos. También hacerles ver que es adecuado llevar a la muchacha o muchacho a la casa de los padres, y tratarlos con respeto mucho más cuando estén frente a la novia o el novio”.
Ruiz añade que ante esa situación, se les debe establecer un horario de visita, preferible que sea el fin de semana para que no interrumpan con sus actividades escolares. Recuerde siempre estar pendiente de la entrada y la salida de clases de los hijos.
La psicóloga recuerda que a los hijos se les debe establecer reglas y normas de comportamiento desde pequeños. “Más aún cuando sé es adolescente, porque hay que formarlos para el futuro. Ellos deben tener horario para sus actividades, desde levantarse hasta acostarse, realizar sus deberes escolares, ayudar en los quehaceres del hogar y realizar actividades extracurriculares, para que tengan su tiempo ocupado y no se aburran”.
El noviazgo es un ensayo para una vida adulta, que los prepara para conocerse, compartir sueños, esperanzas, gustos. Es una amistad bastante íntima porque es alguien especial para nuestros hijos.
DE VITAL IMPORTANCIA
La principal ayuda que los padres pueden y deben dar a los hijos adolescentes es tener actitudes positivas hacia ellos.
Trate a su hijo adolescente con el mismo grado de respeto con el que espera que le traten.
No lo insulte ni ridiculice.
Dele mensajes afirmativos.
Cada vez que pueda recuérdele que lo quiere mucho y que se siente orgulloso de él o ella.
Nunca grite cuando discuta con su hijo.
Evite decir frases autoritarias como: “Porque lo digo yo”. Mejor explique sus razones de forma tranquila a su hijo. Los adolescentes saben que la última palabra la tendrán sus padres, pero es importante que sepan por qué se les pide que hagan algo que no quieren hacer, o por qué les prohibimos ciertas actitudes.
Felicítelo en sus logros y aconséjelo en sus desaciertos.
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