Edgard Rodríguez
Quienes hemos tenido la oportunidad de ver a Janior Montes desde que era casi un niño, hemos sido testigos de su esfuerzo por convertirse en el mejor jugador que su talento le permite.
Y quizá lo más llamativo en este muchacho de 28 años ahora, es que su esfuerzo no se ha limitado al beisbol. Se ha preocupado por cultivarse. Y a la vez que se gradúa como bateador, también lo ha hecho como ingeniero.
Nació en Corinto, Chinandega, pero criado en Managua, Montes asomó como un prospecto incluso para el beisbol profesional, pero al no recibir una oportunidad, se concentró en asegurar su futuro en las aulas de clase.
Esta semana, se convirtió en el bateador más violento de la liga y el buen promedio ofensivo que tenía (.379) lo transformó en uno espectacular (.421) que lo mete de lleno entre los mejores.
Montes se fue de 13-11 el pasado fin de semana para un promedio de .846, y en un momento, llegó a coleccionar siete hits en siete turnos consecutivos, para redondear el .421 por 56 hits en 133 turnos, con 25 remolques.
Mejor que eso, es que su juego de forma general subió. Ahora es un jugador más equilibrado. Dueño de una buena defensa, un brazo respetable y hábil conduciendo lanzadores. Y su bate, ahora truena con más violencia.
Pero además, Montes es un ingeniero en sistemas graduado de la UNI, con dominio del idioma inglés y en ruta a convertirse en uno de los receptores de la Selección Nacional para la eliminatoria hacia el Clásico.
En una etapa, en la que buena parte de los jugadores se excusa de no superarse académicamente por falta de tiempo, Montes viene a decirnos, que sí se puede.
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