Luis Sánchez Sancho

El caos y el cosmos

El presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU) de Nicaragua, advirtió que se desataría el caos en Nicaragua si se quisiera tocar la asignación del 6 por ciento del presupuesto nacional para las universidades públicas y algunas privadas que son financiadas por el Estado.

La declaración del funcionario universitario se produjo como reacción a la noticia de que el Fondo Monetario Internacional (FMI), habría sugerido discutir la posibilidad de que la asignación presupuestaria del 6 por ciento universitario sea reducida para aumentar el presupuesto de la educación pública primaria y secundaria, que es la más necesitada de recursos.

Pero no es este problema lo que me interesa para fines de este artículo. En este caso, lo interesante es la referencia al caos, palabra que según el Diccionario de la RAE tiene tres significaciones: “1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos. 2. m. Confusión, desorden. 3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista”. De manera que al hablar de caos el académico nicaragüense se ha referido sin duda a la segunda significación de esta palabra tan sombría.

Casualmente, el día anterior había leído al escritor argentino Sergio Sinay, quien habla del karma y el dharma, dos nociones fundamentales del pensamiento hindú. “El karma, o principio de acción y consecuencia —explica Sinay—, es la idea de que todo acto consciente y voluntario tiene un efecto profundo que va más allá de lo aparente. En tanto que el dharma comprende la armonía entre el orden cósmico y el orden moral, o sea, el comportamiento ético de las personas”.

A partir de esa explicación Sinay advierte que la asociación entre karma y dharma “recuerda a las nociones griegas de cosmos (el orden universal basado en las leyes naturales) y caos (todo aquello que subvierte aquel orden y va contra esas leyes). En el caso del pensamiento griego, a la hybris, que es el exceso capaz de provocar el caos, le sobreviene la némesis, el escarmiento que los dioses destinan al provocador”.

En efecto, el caos era para los antiguos griegos la representación del vacío absoluto, de la nada total o de la mezcla informe de todos los elementos. Robert Graves habla de varios mitos griegos sobre la creación: pelasgo, homérico, órfico y olímpico. Pero en todos esos mitos acerca de la creación el trasfondo común es que en el principio solo estaba o había el caos, cuyo significado original era algo así como “el gran vacío” y con el tiempo derivó a “el gran desorden”.

En contraposición al caos, los griegos crearon el concepto de cosmos, dándole a este la significación de orden y armonía particular y universal, o sea lo opuesto al vacío y al desorden del caos.

De manera que lo originario, lo primitivo e inferior es el desorden y lo posterior y superior es el orden armonioso tanto que debe imperar tanto en la naturaleza como en la vida social y en el pensamiento de las personas. Y por lo tanto, la ruptura de ese orden armonioso por medio del abuso, la arbitrariedad, la injusticia, la violencia, es la desmesura que según lo recuerda Sergio Sinay los griegos antiguos llamaban hybris. Y esta siempre era —es— castigada por medio de Némesis, la diosa hija de la Noche cuya función es proteger el orden cósmico y castigar la desmesura de los mortales.

O al menos se supone que los debe castigar.

Columna del día Opinión

COMENTARIOS

  1. LA PODOKRATYS
    Hace 14 años

    Los nicas no se quedan atrás de los griegos, por eso comenzaron por el principio, e inventaron la «podokratys» una modalidad de caos, que produce el mismo efecto de subvertir el orden y funcionar en contra de las leyes. Los linguistas explican que el término no es original de los nicas, que no saben griego, pero que ha sido legitimado por filósofos criollos que le otorgan el significado de patas arriba, o sea con los pies, o sea desde abajo, es decir: gobernar desde abajo.

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