Era de esperarse que los operadores políticos del régimen dictatorial que impera en el país salieran al frente con una ardorosa defensa para que no se reenfoque el presupuesto del 6 por ciento para las universidades y así utilizar parte de ese dinero en la educación primaria, secundaria y/o técnica.
Ayer cuando los periodistas nacionales consultaron al jefe de misión del FMI, Marcelo Estevão, sobre el replanteamiento del 6 por ciento para las universidades y que se destinen más fondos para la educación, el funcionario dijo que ellos no asumen una posición como tal, pero sí consideran que han recibido de parte de expertos a nivel local, de gente con la que se han reunido en el país, que sí debería revisarse este tema para dar más fondos a la educación básica y técnica que es necesario mejorar.
Sin embargo, los diputados del régimen dictatorial y sus aliados prácticamente le ponen una lápida al tema. Tanto el diputado Wálmaro Gutiérrez (FSLN) como Wilfredo Navarro (PLC) dicen que estos temas se tienen que discutir a nivel interno.
Es de sobra conocido en el país que hay cualquier cantidad de alumnos malos aglutinados en el brazo político denominado Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) que derrochan millones de córdobas y jamás se ha conocido un castigo ejemplar por el despilfarro de los impuestos de los contribuyentes. Prueba de esto son los pleitos y amenazas de muerte que se han proferido los distintos bandos de la UNEN cuando les exigen rendición de cuentas, transparencia y que entreguen la dirigencia del órgano estudiantil.
Esos estudiantes mediocres, oportunistas y desconsiderados con la sociedad nicaragüense cuando se gradúan causan vergüenza en las instituciones públicas o privadas porque la calidad con la que salen no es propia de un estudiante universitario. Ellos no se merecen ese beneficio.
Cabe aclarar que me refiero particularmente a esos alumnos que despilfarran lo que se les da proveniente del 6 por ciento para las universidades. Por el contrario, hay otra cantidad de estudiantes que no supera a los mimados del régimen, que hacen buen uso de esos beneficios del 6 por ciento y estudian como se debe para ser buenos profesionales.
La diferencia respecto de los primeros también se observa cuando llegan a las instituciones públicas y/o privadas. Es a ese tipo de estudiantes que habría que apoyar porque seguro tienen buen promedio académico producto de su responsabilidad y son de escasos recursos económicos. No se debe apoyar a los vagos que deliberadamente engañan a sus padres y causan enorme gasto al país, pudiendo destinarse ese dinero a los niños de primaria o secundaria.
Hay vagos que cumpliendo una orden política del gobernante FSLN pasan más años de los que deben en las universidades para hacer su trabajo político. Y de estos hay varios casos. No contentos con el daño a la sociedad nicaragüense, estos irresponsables, siempre cumpliendo una orden política, terminan su carrera e inmediatamente se matriculan en otra para seguir con el mismo modus operandi. ¡Qué bárbaros!
El problema lo causa el gobernante FSLN que tiene como política y es propio de su naturaleza, premiar la corrupción y alentar la mediocridad porque en esa medida siente que le deben favores y luego cobra utilizando a estos estudiantes para que se lancen a las calles a generar disturbios, quemar llantas, agredir a personas que no son afines con el FSLN, lanzar morteros frente a hoteles o contra cualquier otra institución, etc. Todo con el ánimo de sembrar el terror y demostrar que el partido de la violencia es el que manda en Nicaragua. ¡Que desgracia esta!
Discutir a lo interno del país este tema no es el problema. Y no solo porque lo haya mencionado el FMI es que ahora se habla del mismo. No. Este es un debate viejo que siempre que se pretende abordar el FSLN inmediatamente amenaza al resto de la sociedad con lanzar a los estudiantes a las calles y destruir el país. Ahora no lo hace porque es gobierno y mantiene una serie de regalías que no son propias para cubrir necesidades estudiantiles. El 6 por ciento es constitucional, pero debe usarse con responsabilidad.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A