LA PAZ/AFP
El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, denunció por su parte que “el Movimiento Sin Miedo está provocando un conflicto que está castigando a toda la población de La Paz y El Alto y no dan una mínima señal de diálogo”.
[/doap_box]
El paro de dos días del transporte público contra una ley municipal de tránsito urbano evidencia las fricciones del gobierno del presidente Evo Morales con una débil oposición de centroizquierda atrincherada en la Alcaldía de La Paz.
La Paz está dirigida por Luis Revilla, dirigente del opositor Movimiento Sin Miedo (MSM), cuyo líder centroizquierdista Juan del Granado, exaliado de Morales, lo cuestiona sobre el manejo del Estado. Granado es considerado seguro candidato a la presidencia en las elecciones del 2014.
En medio de las protestas del transporte existe un interés político.
“No nos olvidemos que tienen los transportistas una buena bancada” en el Congreso bicameral próxima al Movimiento al Socialismo (MAS), de Morales, dijo Julio Alanoca, vicepresidente de la Fejuve-La Paz. Alanoca insinuó una tolerancia de parte del Gobierno central hacia los huelguistas con la intención de perjudicar al MSM.
Por este vínculo, “parece sospechosa la actitud de la policía nacional”, que virtualmente desapareció de las calles de La Paz y permaneció acuartelada, mientras los choferes impedían con sus vehículos estacionados día y noche en las calles el derecho al libre tránsito, destacó Alanoca.
El analista Carlos Toranzo afirmó que “desde el gasolinazo (en que Morales tuvo que dar marcha atrás a un aumento del 83 por ciento en los precios de los carburantes, en el 2010) el Gobierno y el presidente ya no son dueños de los movimientos sociales, son sus prisioneros”.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A