Querida Nicaragua: El Consejo Supremo Electoral (CSE) recibió la orden para convocar a elecciones. La semana pasada don Roberto Rivas rompió el silencio en el cual se mantuvo por varios meses. Guardó silencio para ganar tiempo y esperar a que el danielismo con sus Nelson Artola copara los principales municipios nombrando a dedo a los candidatos elegidos por la fórmula presidencial.
Ante este estado de cosas la Alianza PLI se encuentra ante una disyuntiva. O va a unas elecciones sabiendo que va a ser víctima de otro fraude o no va corriendo el riesgo de perder su personería jurídica y lo que es peor, dejando el campo libre al PLC de don Arnoldo, que ya anunció su participación, y a los otros partiduchos afines al danielismo.
El orteguismo ha visto no solo con indiferencia sino que con desprecio y total irrespeto las sugerencias hechas por los observadores tanto de la Unión Europea como de la OEA.
Todos los sectores han pedido el cambio de magistrados como condición indispensable para participar en elecciones creíbles, pero el Gobierno se empeña en mantener, de facto, ilegalmente, como es el propio Gobierno, a los señores magistrados, encabezados por el cuestionado Roberto Rivas.
Dejar a ese grupo de magistrados en su mismo sitio para presidir unas nuevas elecciones es un acto de total irrespeto al pueblo nicaragüense, ya no digamos a la comunidad internacional, que vino a observar las pasadas elecciones presidenciales.
No solo es indigno sino que hasta casi inmoral ir a unas elecciones sabiendo que no serán limpias, que el Gobierno no tiene la menor intención de mejorar el sistema electoral y que, además, ya tienen escogidos a los candidatos de su partido que van a participar con todas las ventajas en ese remedo de elecciones municipales del próximo noviembre.
Hay quienes opinan que la política es el arte de lo posible. Quiere decir entonces que como lo posible es que el danielismo haga lo que quiera porque tiene todo el poder y no respeta las leyes, lo único posible es ir a las elecciones amañadas a las que está convocando el orteguismo. Esta no puede ser una definición honrada y noble de la política.
Lo posible en la política no puede obligarnos a someternos ante los caprichos de un dictador. La obligación nuestra es enfrentar los acontecimientos con dignidad patriótica pase lo que pase. Si nosotros nos sometemos constantemente a la voluntad del dictador y de su empleado don Roberto Rivas, nos estamos convirtiendo en borregos del borrego del Gobierno.
Personalmente opino que no hay que ir a unas elecciones convocadas por un CSE espurio, ilegal, deshonesto, desprestigiado, aborregado y violador de las leyes. Eso es lo digno. Lo demás es aprovechamiento indecoroso de querer figurar de cualquier manera en una política partidaria equivocada.
Aquí habrá que escoger entre el prestigio y el desprestigio, entre la dignidad o la indignidad, entre la libertad o la servidumbre.
Seguramente muchos políticos no estarán de acuerdo conmigo, sobre todo los que no se respetan y ponen sus intereses personales por encima de todo, los que se someten al yugo del dictador. Yo no soy sometido. Soy un hombre libre.
El autor es director general de Radio Corporación.
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