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COMISIONES
“Si quieres que algo sea hecho, nombra un responsable. Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión”. Esta frase que se le atribuye a Napoleón Bonaparte dicen era muy usada por Emiliano Chamorro. “Formen una comisión”, decía el caudillo conservador cuando quería echarle tierra a un asunto. Y es bajo esta misma filosofía que el actual gobierno “resuelve” todas las protestas que se le van juntando y de las cuales siempre sale una “comisión”. Aparecen los protestantes firmando alegremente, ¡zas! la foto oficial, todos sonrían y para nunca sin falta, ¿oyeron?
PROMETER ME HARÁS…
Me acordé de esta frase napoleónica al ver salir nuevamente alegres a los pobres ancianos que exigen, con toda justicia, el pago de sus pensiones reducidas. Ellos ni siquiera piden nuevas leyes, solo que cumplan las que ya existen. El artículo 49 de la Ley del Seguro Social establece pensiones reducidas para “quien no haya cumplido el período de calificación, siempre que acredite como mínimo absoluto cinco años de pago de cotizaciones”. Se toman el edificio del INSS, se ponen en huelga de hambre, se tuestan al sol por esas calles de Dios, la vez pasada les prometieron que si votaban en la casilla dos tendrían sus pensiones, y salieron en la foto, usados, haciendo el dos con sus manos arrugadas, y no les cumplieron. Volvieron a las calles, otra vez huelga de hambre, hasta morir, dicen, y nuevamente les prometen una comisión para hacer una ley (¡si ya existe la ley!), pero ellos, ingenuos, posan otra vez alegres para las fotos y celebran su victoria, que solo es un “darle largas al asunto”, mientras se van muriendo uno por uno. Hasta que no quede nadie.
EXMILITARES TAMBIÉN
Uno puede pensar que les dan vuelta porque son ancianos ingenuos, desesperados por conseguir esa pensión que alivie su vejez. No. También se la hicieron a los exmilitares que presumen de ser “fieras”. Paralizaron hace unos meses medio país, les prometieron una solución, que estaría a cargo de… ¿adivinen? Exacto, una comisión y por supuesto nunca les resolvieron nada, y ahí están, otra vez, esperando que les prometan la formación de otra comisión para tomarse la foto. Sonrientes.
DREAM TEAM
¿Por qué si tiene los votos suficientes para hacerlo, Daniel Ortega no ha nombrado a todos los funcionarios con cargos vencidos y así conseguir al menos una pizca de la legitimidad que tanto falta le hace a su gobierno? No quiere hacerlo porque nunca podrá reunir un equipo como este. El equipo soñado. Su dream team . Es que recordemos cómo fueron elegidos todos estos magistrados, contralores, fiscales y procuradores. Fue un “toma y daca”. Una vulgar repartición. “Yo pongo a quien yo quiera y vos tenés derecho a poner a quien vos querrás”. No era un “pongamos a alguien en que ambos estemos de acuerdo”. Así, se escogieron a los de peor calaña de cada bando, y tanto fue así, que cuando los vientos empezaron a soplar en dirección contraria, los de un bando se pasaron con todo y pistoleras donde el enemigo. Podría reelegirlos si quisiera, pero él mismo sabe que ya sería el colmo.
PERIÓDICOS
Hay algo que los políticos y comerciantes no han logrado entender sobre el periodismo en general y sobre la prensa escrita en particular. Un periódico sirve solo sí es un periódico, al igual que una camisa sirve solo si es camisa. No sirve hacer una camisa que parezca pantalón al igual que no sirve hacer un periódico que sea publicidad o propaganda. Parece una verdad obvia, pero tanto políticos como comerciantes creen que pueden poner en sus “periódicos” cualquier cosa y la gente irá como zombis a comprarlo y leer los contenidos que ellos quieran darles. Para que una persona decida sacarse siete córdobas de su bolsa debe haber un periódico que le ofrezca información útil e interesante para su vida. Información que debe ser pensada desde su interés. Cuando la información se coloca desde el exclusivo interés de los dueños, ahí ya dejó de ser periódico y pasó a ser propaganda. Y a nadie le gusta comprar propaganda. Esa torpeza ha sido la ruina de tantos medios que hemos visto desaparecer. Al igual que quebraría una fábrica que haga camisas que parezcan pantalones.
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