Querida Nicaragua: A veces me apena escuchar algunas voces en la Corporación, la radio en la que hemos procurado siempre una programación de altura, basada en juicios de valor, en pensamientos de grandes próceres y en donde pregonamos libertad, paz, convivencia, y sobre todo pluralismo ideológico, libertad para que todo ciudadano pueda opinar.
En algunos de nuestros programas abrimos los micrófonos al público. Y es una buena idea para que todos hablen, tanto periodistas como público en general, incluyendo los partidos políticos.
Pero ocurre con frecuencia en este tipo de programas que el público pierde la perspectiva, pierde el objetivo hacia dónde debe dirigir las críticas. Y en lugar de criticar, señalar, reclamar, exigir al verdadero responsable, al dictador que se ha instalado en el poder y que no respeta la Constitución ni las leyes, lo que hacen algunos políticos es lanzarle lodo a otros políticos que también luchan en contra de la dictadura orteguista.
Eso es perder la perspectiva, apuntar equivocadamente. El blanco es el orteguismo, la pareja gobernante y todos aquellos cofrades que les hacen el juego atendiendo sus órdenes como borregos.
A ciertos políticos que hablan por la radio, invitados a algunos programas, habría que decirles que no se trata de buscar culpables, no se trata de averiguar quién tuvo la culpa de que tengamos hoy la dictadura que tenemos, se trata de buscar soluciones.
Todos hemos cometido errores. De nada sirve estar lamentándonos y repitiendo que la culpa es de los pactos de Alemán con Ortega, o de los errores de Montealegre, o de la falta de arrojo de José Rizo, o de la sinvergüencería de un nutrido grupo de negociantes de la política cuyos nombres, por profilaxia mental, no quiero mencionar. Nada ganamos con echarle la culpa a los errores del pasado reciente; debemos buscar soluciones inteligentes.
Lo realmente positivo es mirar hacia el futuro y examinar el presente. ¿Qué es lo que tenemos hoy? Una dictadura. Y ¿qué es lo que hay que hacer con una dictadura? Combatirla hasta que enderece el rumbo y respete al pueblo. Y ¿quién es el dictador que tenemos ahora? Daniel Ortega. Entonces, para qué venir a utilizar el tiempo valiosísimo de los medios de comunicación electrónicos para divulgar los defectos y errores de otros políticos? Es impráctico y absurdo, es favorecer el sistema de cosas y hacer el ridículo frente a los verdaderos adversarios, los orteguistas que se ríen a carcajadas cuando nosotros mismos nos atacamos como enemigos.
Ya estamos bastante creciditos para entender esto. Ya hemos sufrido dictadura tras dictadura, machetón tras machetón, abusos tras abusos. Aprendamos a luchar fijando el objetivo correcto, el blanco hacia el cual debemos dirigir nuestras flechas certeras. Ya sabemos hacia dónde nos llevan los pactos cuando no nos enfrentamos con dignidad al adversario. De modo que nadie tenga miedo de ningún pacto, porque no va a producirse. Se busca un diálogo, un camino para construir la democracia y hacer la Nicaragua posible de que nos habla nuestro filósofo Alejandro Serrano Caldera.
Confiemos unos y otros en la oposición, luchemos juntos, no nos destrocemos entre nosotros mismos si es que queremos una Nicaragua democrática, libre, limpia, sana, soberana e independiente.
El autor es director general de Radio Corporación.
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