Roberto Mora
Otilia Castillo recuerda que el fatídico domingo 13 de septiembre de 1992 se fue al río y dejó a César Saúl Dávila Castillo, de 11 años, cuidando a otro de sus hijos, que en ese momento se recuperaba de una cirugía.
Gutiérrez fue capturado por la Policía el 8 de abril, un domingo igual que el fatídico domingo 13 de septiembre de 1992.
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Al regresar a su hogar, ubicado en la remota comunidad de Palo Blanco, al noroeste del casco urbano del municipio de San Nicolás, y preguntar por César Saúl, le dijeron que andaba en busca de una vaca para sacarle leche y darle a su hermanito, pero al ver que no llegaba y preguntar de nuevo, al menos dos personas le dijeron a Castillo que al menor lo habían visto por el palo de mango con Tomás Gutiérrez Castillo, ahora de 42 años.
En la noche comenzó la búsqueda desesperada y en ese intento Castillo fue hasta la casa de Tomás para prestarle a su madre una lámpara. Recuerda que el hombre se reía burlescamente de ella.
Al encontrar un sombrero del niño en el camino, Castillo dobló sus rodillas y lloró. Horas después, el cuerpo del menor fue encontrado por otros familiares en un guindo, tapado con hojas y ramas.
¿FUE SICARIO?
Al declarar ante los medios de comunicación, Tomás Gutiérrez negó haber matado al niño, aunque según la Policía, este sujeto ya les había dicho cómo cometió el crimen.
Con frialdad, Gutiérrez afirmó que si hubiera tenido algún problema con la familia habría cometido el crimen.
Pero después de decir que él no tenía problemas con la familia del menor, se apresuró a manifestar que Santos Martínez tenía rencillas con el padre del niño.
Santos Martínez era originario de Waslala y fue asesinado. Familiares del niño aseguran que fue quien habría mandado a Tomás a cometer el crimen contra el menor.
A cambio recibiría una respuesta positiva a la petición de una relación sentimental con una familiar de Martínez.
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