Humberto Belli Pereira

De Semana Santa a semana zángana

La religiosidad nicaragüense ha cambiado mucho. Una de las cosas que más conmovió a Squier, el embajador norteamericano que visitó Nicaragua en 1849, fue el arraigo de la piedad popular. En su libro Nicaragua, Sus Gentes y Paisajes, verdadera joya literaria y etnográfica, narra el momento en que estando a orillas del lago de Granada, sonaron campanas anunciando el rezo del Ángelus. “En un instante se apagaron todos los ecos; los jinetes sofrenaron sus caballos, de las manos de los marineros cayeron velas, remos y mecates, el vigía se paró en seco, cántaros y tinajas quedaron a medio llenarse. Todo el mundo se quitó el sombrero, y todos los labios musitaron: ‘¡Ave María Purísima…!’ …Algo como de magia tuvo el repentino silencio de la multitud y su absoluto recogimiento místico. Todo eso no podía sino emocionar profundamente al extranjero que por primera vez lo presenciaba”.

El hecho de que hoy se haya perdido la costumbre de rezar el Ángelus, y de que sean pocos los que saben de qué se trata, es testimonio de cómo ha cambiado nuestra cultura religiosa. La forma de celebrar la Semana Santa lo ilustra bien.

En mi infancia (alrededor de 1950), ya era común que muchísimas familias celebraran estas fechas en playas o fincas y que bailes y diversiones se entremezclaban con procesiones y liturgias penitenciales. Pero todos observaban con celo el paréntesis reservado a los días más sacros del año, Jueves y Viernes Santos. Durante ellos enmudecían voluntariamente las orquestas, se interrumpían las parrandas y las radioemisoras transmitían majestuosas marchas fúnebres. Algunos fieles llevaban las cosas al extremo absteniéndose de bañarse en el mar u hostigando a quienes osaban circular en vehículos.

A partir de los años sesenta, la secularización y el hedonismo creciente fueron angostando el paréntesis que preservaba ese espacio de silencio y recolección en que la feligresía recordaba la pasión de Cristo. Para la década de los setenta todos los días se habían sumado a la pachanga; las radioemisoras transmitían torrentes de música festiva —cumbias, mambo, rock— mientras los atronadores equipos de sonido de las orquestas y disco móviles sacudían sin cuartel —día, noche y madrugada— los tímpanos de los veraneantes.

El lenguaje popular acuñó la frase “semana zángana”. Los días que habían sido declarados de asueto, en reconocimiento a las devociones cristianas tradicionales, se habían transmutado en días de bacanal, en la parte más pachanguera del año, en la semana de Baco, dios del licor. Hoy sobreviven algunas procesiones y grupos de feligreses todavía buscan el solaz de los templos. Pero son ya una minoría asediada, rodeada por un mar de gente bulliciosa cuando no irreverente. En no pocas misas la voz del oficiante es apagada por los ritmos de reggaetón y salsas que proceden de la plazoleta de enfrente.

Ido está aquel respeto que impresionó a Squier. El cambio es síntoma del paulatino reflujo de la fe católica. Si se auscultaran en los registros diocesanos los porcentajes de bautismos y matrimonios dentro del total poblacional, posiblemente se descubriría un descenso. La asistencia a misa es otro termómetro importante. Tras observar muchas de ellas en distintas parroquias, mi conclusión preliminar es que asiste a misa dominical menos del 5 por ciento de la población, que siete de cada diez feligreses son mujeres y que siete de cada diez son personas mayores.

Para quienes valoran la fe cristiana conocer estas realidades es importante. El cuadro no es desesperanzador, porque bajo las cenizas todavía hay brasas. Pero habrá que soplar con fuerza para que sean llamas que incendien a las nuevas generaciones.  

El autor es sociólogo y fue ministro de educación 1990-1998.

Columna del día Opinión Semana Santa archivo

COMENTARIOS

  1. Tania
    Hace 14 años

    El libro Nicaragua, Sus Gentes y Paisajes se puede bajar gratis en Google books.

  2. Carlos Luna
    Hace 14 años

    Estimado Señor Belli:
    Su punto de vista es notablemente parcial, tiene que recordar que mediante el tiempo pasa y las comunicación fue revolucionada con internet, el temor hacia la Iglesia Católica va perdiendo vigor, y las dudas sobre sus verdaderos motivos son causa creciente de la poca fe de muchos. Con respecto a sus referencias, me parecen muy ricas en contenido, brevemente describió cada una de las décadas que usted ha vivido en Nicaragua, definivitamente le compraria una novela.

  3. el iglesiero
    Hace 14 años

    Mr. Belli, eso no pasa solo en nuestra pobre Nicaragua; esto tambien se ve aqui en la gran Union Americana, donde la Semana Santa transcurre como cualquier semana regular. Aqui, estamos trabajando, ciertamente observo que a las Iglesias van mas viejos que jovenes. En Niquinohomo, donde la procesion del Santo Entierro era lo mas solemne, ahora el cura ordenó que sea breve, ya no tiene gracia y esplendor de antes. Vamos declinando hasta que la tierra se sacuda toda: en Diciembre 2012?

  4. Edgardo Jose
    Hace 14 años

    Dicen que el tiempo acaba con las viejas constumbres y tradiciones, Estas semana santa ya no es santa sino, zanganas, como dice belli. En los EE.UU. no existe la semana santa y para evitar en parte la semana Zangana, seria mejor que no existiera con descanso, pues todo se paraliza y lo que deberia ser santo, se convierte en Zangano.
    Los empleadores, en esa semana, deberian sacar a su empleados una hora antes, para que los catolicos asistan a procesiones y las misas.

  5. roberto
    Hace 14 años

    abusar al sexo femenino. En fin, para el nicaraguense, el cual poco fue abandonando las procesiones o actos religiosos de esos dias, por el marcharse a la playas del pais, a gozar de esos dias de asueto, poco a poco fueron transformando la reverencia de la Semana Santa hasta convertirla en lo que es ahora, y que se le re-bautizo con el nombre de la Semana Zangana con todas sus secuelas de alcohol, accidentes, ahogados, muertes violentas etc, etc. El autor piensa que donde hubo brasas,hay todavia

  6. roberto
    Hace 14 años

    Y yo agregaria a esas observaciones que por los anos 50, las estaciones de radio, tambien participaban de ese espiritu de observacion de la semana grande, y sus difusiones y programas estaban de acuerdo a ese momento. Las procesiones llevadas a cabo por los catolicos, eran mucho mas numerosas en ese entonces y se respirabaun mayor respeto que el que se observo con el pasar de los anos , en los cuales grupos juveniles iban a esas demostraciones de fe, solamente con el afan de armar relajos y

  7. roberto
    Hace 14 años

    puntos de vista sobre religion han cambiado, yo todavia arecuerdo esos dias y aunque no estoy de acuerdo con algunas de esas observancias, pienso que esos dias fueron mejores que los que hoy nuestra sociedad vive y que ellos llaman la Semana Zangana.

  8. Aristófanes Envergadura
    Hace 14 años

    Da la apariencia o percepción, que la fe obedece a un encuadramiento colectivo, y no a una actitud personal inculcada por la influencia del hogar y la parroquia, enonces, si es el hogar y la parroquia, algo está fallando y si es el encuadramiento colectivo, vemos que es algo deribado del laicismo. Pienso que el asunto está en diseñar nuevas formas de evangelización y atracción de la iglesia para las masas

  9. roberto
    Hace 14 años

    cenizas, y esos tiempos podrian volver, yo diria que ese pasado se fue para no volver, sino solamente hay que ver los «billboards»que se colocan en la scarreteras, los anuncios pagados en la prensa local, las revistas que son editadas, mostrando este y otro centro de recreacion, ya no digamos el anuncio so bre licores. Yo naci y creci dentro de un matrimonio catolico, el cual siempre observo la semana santa, como un una semana de recogimiento y observancia, y aunque con el pasar de los anos mis

  10. cesar m
    Hace 14 años

    esto es lo que nos an inculcado la iglesia catolica, tradiciones paganas abominables ante los ojos de Dios,es como que fuera una fiesta al diablo por haber vencido a Jesus, pero fue todo lo contrario, Cristo murio y resucito y vencio en la cruz del calvario por todos nosotros, somos mal agradecidos, con eso le pagamos al senor Jesus.

  11. roberto jose
    Hace 14 años

    Revise el mensaje del obispo de Granada Canuto Reyes y Balladares «Digitus Dei Est Hic» sobre el terremor del 21 de marzo de 1931, lo encontrara en internet

  12. Flor de pino
    Hace 14 años

    Las tradiciones se han perdidos por s mismos curas,todo se celebran rapidisimo,no hay recogimiento espiritualMejor seria que hagan como en USA,todo mundo trabaja esta semana,las personas religiosas y catolicas o cualquier religion,despues del trabajo cada cual a orar estos dos dias santos.Me parece a mi,que es la mejor formar de recordar la Pasion de Ntro. Señor y no con Bacanales,borracheras etc.Lo que pasa que aqui en Nicaragua somos catolicos de mentira,exibicionistas,para que los vean.

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